En Jujuy estalló una polémica que parece salida de una película de humor político, salvo por un pequeño detalle: el avión es real, el combustible se paga y la denuncia también existe. Según publicó Tribuna, se denunció que el avión sanitario de la provincia habría sido utilizado para trasladar dirigentes del PJ a actividades vinculadas con la campaña de Axel Kicillof.
Sí, leyó bien. Avión sanitario, uno imagina que ahí viajan médicos, pacientes, órganos para trasplantes, equipos de emergencia o alguna persona que necesita llegar rápido a un hospital. Pero, según la denuncia, aparentemente también habría encontrado un nuevo uso, el turismo electoral de altura. Una cosa es tener militancia, otra cosa es tener un acto político, y otra, bastante más creativa, es pensar,
Che, ¿cómo llegamos al acto?, ¿Hay micro?
No.
¿Remís?
Modelo 2000.
¿Avión sanitario?
¡Esa es!
Y así nace la categoría aeronáutica que faltaba, “Vuelo sanitario con escala electoral”. Por supuesto, semejante denuncia generó preguntas. ¿Quién autorizó los vuelos?, ¿Quiénes viajaron?, ¿Con qué finalidad?, ¿Quién pagó el combustible?, ¿Se utilizaron recursos públicos?. Preguntas absolutamente razonables, porque cuando un recurso del Estado está destinado a salud, uno supone que su itinerario debería ser bastante sencillo; hospital → emergencia → paciente → atención médica.
No necesariamente tiene que ser aeropuerto → dirigentes → acto político → aplausos → regreso.
Ahora bien, mientras en Jujuy se discute todo esto, en San Juan podemos respirar profundamente y mirar el cielo con absoluta tranquilidad. Porque hay algo que tenemos perfectamente claro, EN SAN JUAN ESTO NUNCA PASÓ, nuncas de los nuncases jamases, ni por casualidad, ni por error, ni porque alguien confundió “acto partidario” con “emergencia sanitaria”, acá eso no sucede.
Nuestros aviones sanitarios, no hacen turismo político, no hacen campaña, no llevan dirigentes, no conocen punteros, no saben qué es una casa radical, un comité bloquista o una unidad básica ¡Faltaba más!

