Hagamos las cuentas al estilo criollo, pero con el termómetro de este índice (el ICG):
- La fórmula mágica: Agarrás los 2,06 puntos de agosto, los multiplicás por 20… ¡y te da 41%! Dios mío, con un 41% en primera vuelta los candidatos de la oposición se ponen a repartir folletos de la Costanera o se dedican a abrir una verdulería orgánica. ¡Te ganan hasta jugando a la play!
- El «efecto montaña rusa»: Veníamos en picada libre durante medio año (enero, febrero, marzo, abril tirando los muebles por la ventana…) y de repente en agosto mete un 6,4% de suba. Es como ir en una Ferrari sin frenos hacia un precipicio, y justo antes del abismo encontrás un colchón inflable gigante que dice «La inflación bajó al 1,6%». ¡De película de terror pochoclero!
- El club de los expresidentes: Dice el informe que Milei en su mes 32 de mandato está ahí, pisándole los talones a Néstor Kirchner, ganándole a Macri y dejándolo a Alberto Fernández revolcándose en el subsuelo de la estadística. Alberto debe estar en su casa mirando este índice y preguntándose si el único gráfico que le dio positivo en su vida fue el test de aldo rico.
¿Quedó en zona de reelección?
¡Depende de cómo sople el viento microeconómico y de cuántos escándalos internos zafen de acá a las urnas! Por ahora, el Gobierno se ganó un recreo y un suspiro de alivio, pero en la Argentina pronosticar algo a más de dos semanas es como querer adivinar qué número va a salir en la quiniela mirando las nubes.
¿Nos jugamos una fichita a que esto sigue siendo un thriller político o preferís que llore un rato con la factura de la luz?

