El nuevo requisito que empieza a aparecer en entrevistas laborales
Si estás buscando trabajo y querés tener más chances, no podés dejarla pasar más
Saber usar inteligencia artificial empezó a dejar de ser un “plus” reservado a programadores y perfiles tecnológicos. En Argentina, cada vez más búsquedas laborales y procesos de selección empiezan a mirar si el candidato puede trabajar con herramientas de IA, resolver problemas con ellas y, sobre todo, explicar cómo las usa.
El cambio ya aparece incluso en entrevistas concretas. Una búsqueda activa para AI Champion & Innovation Lead en Buenos Aires detalla que el proceso incluye una instancia presencial con un ejercicio práctico utilizando una herramienta de inteligencia artificial.
No significa que todos deban saber programar. El nuevo filtro pasa por otro lugar: usar IA para trabajar mejor sin depender ciegamente de ella.
Ya no alcanza con poner “manejo de ChatGPT” en el CV
El mercado está empezando a diferenciar entre alguien que simplemente abrió una herramienta de IA y alguien que puede utilizarla profesionalmente.
Las empresas buscan perfiles capaces de hacer buenas preguntas, validar respuestas, detectar errores, automatizar tareas y aplicar la herramienta a problemas concretos del puesto. Consultoras de talento en Argentina vienen señalando que la brecha ya no pasa solamente por habilidades técnicas, sino por la capacidad para integrar IA, datos y pensamiento crítico en el trabajo cotidiano.
Por eso, escribir “ChatGPT” en la sección de habilidades puede resultar insuficiente.
Lo que empieza a importar es poder responder algo mucho más incómodo en una entrevista: “Contame qué problema resolviste con IA y cómo comprobaste que la respuesta era correcta”.
Algunas entrevistas ya incluyen pruebas en vivo con inteligencia artificial
El salto más interesante aparece cuando la IA deja de ser una pregunta teórica y entra directamente en la evaluación.
En una búsqueda vigente para Buenos Aires, el proceso contempla screening, entrevista con los fundadores, evaluación psicométrica y finalmente un ejercicio práctico de resolución de problemas utilizando IA en vivo.
Eso anticipa una tendencia que puede extenderse a otros puestos.
En lugar de preguntar únicamente si una persona sabe Excel, PowerPoint o determinada plataforma, las compañías pueden empezar a evaluar cómo estructura una consigna, qué información entrega, cómo mejora un resultado y qué hace cuando el modelo se equivoca.
Marketing, RR.HH. y negocios también empiezan a necesitar IA
La transformación no está limitada a Sistemas. Un relevamiento sobre tendencias laborales de 2026 muestra que las competencias de inteligencia artificial se están expandiendo hacia reclutamiento, management y funciones comerciales, mientras contratar por capacidades demostrables gana terreno frente al peso histórico del título o el nombre de la universidad.
En Argentina, LinkedIn mostraba además más de 2.000 búsquedas asociadas a inteligencia artificial, aunque allí conviven roles altamente técnicos con otras posiciones vinculadas con adopción, producto, capacitación y gestión.
La consecuencia es clara: cada vez más personas pueden cruzarse con preguntas de IA aunque nunca hayan estudiado programación.
El error que puede dejar mal parado a un candidato: confiar en todo lo que responde la IA
Paradójicamente, decir que uno utiliza inteligencia artificial para todo tampoco es necesariamente una buena respuesta.
Las empresas necesitan saber si el candidato conserva criterio propio.
Una herramienta puede inventar información, interpretar mal una consigna o producir un resultado aparentemente perfecto pero incorrecto. Por eso, el diferencial está en poder explicar cómo se validó la salida y qué parte de la decisión siguió siendo humana.
En otras palabras: la IA puede hacer parte del trabajo, pero el candidato todavía tiene que demostrar que entiende lo que está haciendo.
Cómo puede aparecer la pregunta en una entrevista laboral
El selector puede no preguntar directamente “¿sabés usar IA?”.
Puede hacerlo de otras maneras:
● “¿Qué herramientas usás para ser más productivo?”
● “¿Cómo automatizarías esta tarea?”
● “¿Cómo investigarías este problema?”
● “¿Qué harías si la respuesta de una IA contradice los datos de la empresa?”
● “Mostrame cómo resolverías esto con una herramienta de IA”.
Ese tipo de consignas busca evaluar criterio, pensamiento estructurado y capacidad para trabajar con tecnología, no simplemente conocimiento de prompts.
El nuevo diferencial laboral puede ser saber preguntar
Hay una ironía interesante: cuanto más capaces sean las herramientas de ofrecer respuestas, más valor puede adquirir la persona que sabe formular el problema correcto.
Esto coincide con una tendencia más amplia hacia procesos de selección por habilidades. En lugar de mirar exclusivamente títulos o años de experiencia, muchas compañías empiezan a pedir demostraciones concretas de lo que una persona sabe hacer.
En 2026, eso ya empieza a incluir IA.
El candidato que logra demostrar qué herramienta elegir, qué pedirle, cómo verificarla y cuándo no utilizarla puede empezar con ventaja frente a otro que solamente suma “inteligencia artificial” como una palabra de moda dentro del currículum.

