Resulta que el intendente de Rawson estaba tan aburrido de cortar cintas que un día dijo «¿y si en vez de discurso, hago un popurrí?» y ahí nomás cambió el micrófono por algo bastante más movido. Básicamente pasó de «voy a bajar el boleto» a «voy a bajar un cuartetazo»
Lo más gracioso es que hasta ahora mantenía bastante bien guardada esta faceta artística. O sea, el tipo tenía el don escondido como quien esconde un yerno, con vergüenza y esperando el momento justo para presentarlo. Y ojo, que la cosa se puso picante nivel Gran Hermano del cuarteto: Ya le preguntan si podría aparecer un inesperado competidor para la Mona Giménez, imaginate el WhatsApp de la mona esa noche: «viste lo del intendente de Rawson en San Juan??
Sus seguidores dicen que ganas de cantar no le faltan, — que es la forma más elegante de decir «canta como quiere, con toda la convicción del mundo-, resultado a discutir en las urnas».

