La Supercopa de Europa comenzó con un arranque fulgurante del París Saint-Germain, que asumió el protagonismo desde el primer minuto con una clara vocación ofensiva por las bandas, especialmente a través de la movilidad de Akliouche. El Aston Villa, sin Dibu Martínez y con 90 minutos de Emiliano Buendía, intentó mantenerse ordenado en el fondo, aunque durante los primeros compases le costó horrores conectar con un Emi Buendía que no encontraba espacios para gravitar en la zona de creación.
Con el correr de los minutos, el duelo ganó en intensidad y emociones. El conjunto inglés avisó con un disparo de media distancia de Kamara que pasó rozando el palo de Safonov, y poco después deleitó con una gran acción individual de Buendía, quien dejó un vistoso caño sobre Neves y un taco para habilitar a su compañero. Sin embargo, el golpe sobre la mesa lo dio el campeón francés.
A los veintiún minutos, tras una asistencia de Doué, Kvaratskhelia apareció en el área para firmar un golazo imparable con un potente remate, rompiendo la paridad y desatando la euforia parisina.
Lejos de venirse abajo, el equipo dirigido por Unai Emery reaccionó con carácter en la recta final de la primera mitad. El joven Madjo se convirtió en el principal dolor de cabeza para la defensa del PSG: primero avisó con un cabezazo desviado, luego probó con un tiro cruzado que rozó el poste y obligó a intervenir a la zaga. Los ingleses elevaron la presión y comenzaron a acorralar a su rival, forzando errores en la salida desde el fondo.
Cuando el reloj marcaba el cierre del tiempo reglamentario, el juvenil de diecisiete años tuvo su merecido premio luego de un centro de Mc Ginn y definió a la perfección para el 1-1 de Aston Villa ante PSG.
El complemento de la final comenzó con un Aston Villa decidido a buscar la ventaja, exigiendo de inmediato a un Safonov que se lució con un tremendo paradón ante un peligroso tiro cruzado de McGinn. Los ingleses intentaron adueñarse de las acciones, pero el PSG respondió con carácter y comenzó a inclinar la cancha a su favor con las diagonales de Dembélé y la movilidad en ofensiva.
La gran eclosión de la segunda mitad llegó a los sesenta y un minutos. Tras un preciso pase filtrado de Dembélé a la espalda de la zaga, Doué quedó mano a mano con Bizot y definió con categoría para desatar el grito sagrado. Aunque el asistente levantó la bandera invalidando la acción por fuera de juego, el VAR intervino de manera milimétrica para revisar la jugada y terminar concediendo el tanto, convalidando el dos a uno que volvía a poner arriba al campeón francés.
Con la ventaja en el marcador, ambos entrenadores movieron el tablero para refrescar piernas. Unai Emery mandó a la cancha a hombres como Abraham, Alysson, Bogarde, Barkley y Mings buscando una reacción, mientras que el PSG respondió con los ingresos de Beraldo, Mayulu, Lucas y Fabián Ruiz para abrochar el resultado.
El Aston Villa se volcó al ataque en la recta final con más empuje que ideas, encontrando a una defensa parisina bien parada y a un Nuno Mendes que terminó extenuado sobre el césped. Tras resistir los últimos embestidos del conjunto inglés, el pitazo final decretó la victoria por dos a uno y consagró al PSG como el nuevo campeón de la Supercopa de Europa.

