MADRID.– Una de las voces de análisis más consultadas en la prensa española en estos días posteriores a la crisis migratoria que sacudió el planeta fue la de Jorge Dezcallar (Palma de Mallorca 1945).
De larga y prestigiosa carrera diplomática, fue embajador de España en Marruecos, ante la Santa Sede y en los Estados Unidos, y dirigió los servicios de inteligencia españoles entre 2001 y 2004. Asegura que si no se toman medidas los graves episodios ocurridos en Ceuta podrían repetirse.
–Usted ha calificado lo de Ceuta como un “asalto” y no como una simple crisis migratoria. ¿Por qué insiste en esa distinción?
–Porque 72.000 personas no son una crisis migratoria, son una barbaridad que se puede calificar como avalancha o un asalto porque para entrar en Ceuta han tenido que superar barreras físicas como el mar o las vallas. Fue el propio presidente Pedro Sánchez el que habló en primer lugar de violación de nuestra soberanía e integridad territorial y yo no puedo estar más de acuerdo porque fue lo que ocurrió.
–El martes pasado el Ministro del Interior, Grande Marlaska dijo ante la prensa que no siempre los hechos que ocurren tienen responsables…
-Hay responsables. En el año 2021 entraron en Ceuta 12.000 marroquíes y ahora lo han hecho 72.000. Fallar una vez puede suceder pero fallar dos veces es inadmisible.
–Como exdirector del CNI, ¿cree que hubo un fallo de inteligencia al no anticipar esta entrada masiva?
–Ignoro lo que hizo o no hizo el CNI. El ministro de Interior dice que no informó pero la ministra de Defensa alaba su trabajo y el presidente de Ceuta dice que estaba informado. Se ha abierto una investigación judicial y se acabará sabiendo lo que ocurrió. El CNI calla, que es lo que debe hacer, y yo solo puedo añadir que conoce muy bien Marruecos.
–Ha calificado la respuesta del Ejecutivo de Sánchez como “débil”. ¿Qué debería haber hecho distinto en las primeras horas?
–No en las primeras horas. Ha tenido cinco años desde el asalto sobre Ceuta de 2021, y lo que se ha hecho desde entonces ha sido insuficiente. Ese es el problema. Porque se volverá a producir cuando a Marruecos le convenga. Pero alabar la cooperación en materia migratoria por parte de Marruecos en las actuales circunstancias me parece fuera de lugar.
–En una reciente edición de El Mundo se dijo que la inteligencia china piensa que el Mossad puede estar detrás de esta crisis migratoria…
–No tengo ni idea de si el Mossad tiene algo que ver, pero lo único cierto es que las relaciones entre España e Israel son malas desde que Madrid reconoció al Estado de Palestina y criticó la desproporcionada respuesta de Israel en Gaza.
–¿Comparte las críticas que se hacen sobre la oportunidad de las vacaciones en La Mareta del presidente Sánchez, en medio de esta crisis?
–Supongo que su puesto conlleva mucho desgaste y todo el mundo tiene derecho a descansar. Pero me parece que hubiera sido mejor esperar unos días más porque el problema está lejos de estar resuelto. Es cierto que 70.000 han regresado a Marruecos pero quedan todavía más de 2000 marroquíes, muchos de ellos niños, dentro de Ceuta. El asunto no está resuelto como dicen algunos responsables políticos.
–El rey Felipe VI recibió en el Palacio de Miravent al presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas…
–Me parece bien que el rey Felipe VI haya recibido al presidente de Ceuta para mostrarle su apoyo a él y a todos nuestros compatriotas de Ceuta que se sienten inseguros y que lo están pasando mal. La actitud del Rey, de estar con los españoles que lo pasan mal, me parece impecable.
–Usted conoce Marruecos como pocos. ¿Cree que España depende demasiado de Rabat para gestionar sus fronteras?
–Depende demasiado y Rabat ha demostrado no ser un vecino fiable. ¿Usted cree posible que los marroquíes no vieran llegar a 72.000 compatriotas camino de Ceuta cuando a unos pocos kilómetros de allí, en Tetuán, el rey Mohamed VI celebraba la Fiesta del Trono? El rey de Marruecos vive rodeado de tanta seguridad como el presidente de los Estados Unidos. Una exageración. ¿Cree posible que no se enteraran? Tahar Ben Jelloun, el escritor marroquí más conocido en Europa (escribe en francés) afirma haber sentido “ira y vergüenza” cuando salió de la recepción real y se encontró a centenares de jóvenes que iban hacia Ceuta. Cien se ahogaron. Era imposible que los gendarmes marroquíes no lo supieran. Y si se enteraron ¿por qué no lo impidieron?
–¿Qué margen real tiene el gobierno para exigirle a Marruecos sin que la relación bilateral se resienta?
–Muchísimo margen. Un punto del PBI de Marruecos depende de las remesas de sus inmigrantes en España, que es el primer socio comercial de Marruecos y su primer o segundo inversor internacional según los años. Le enviamos electricidad y gas, somos su puerta hacia Europa… Tenemos muchas palancas que no utilizamos.
-¿Cree que detrás de esta crisis están las ambiciones de Marruecos sobre Ceuta y Melilla?
-Claro que sí. Las dos razones últimas (puede haber otras menores) que explican lo ocurrido son la permanente reivindicación de Marruecos sobre Ceuta y Melilla y el hecho de que el PBI per cápita de España sea ocho veces el de Marruecos (39.000 euros frente a 4700). Y esas dos circunstancias no van a desaparecer a corto plazo.
-¿Siente que España está quedando aislada dentro de la UE en materia migratoria, justo cuando más necesita apoyo?
-Europa es muy sensible al tema migratorio porque es utilizado por la extrema derecha con proclamas xenófobas e identitarias que ayudan a partidos extremistas. En las elecciones al Parlamento Europeo de 1984 el voto a la extrema derecha fue el 4% y en las últimas, las de 2024, fue del 20%. Y ya ve lo que pasa en Italia, Francia, Alemania… Nuestra política de regularización masiva que afecta a un millón de inmigrantes no gusta en Europa, probablemente porque no la hemos explicado bien. Y lo ocurrido en Ceuta ha desbordado el vaso de algunos socios por razones de política interna en esos países. El caso es que ese desacuerdo se ha manifestado en una carta firmada por 22 de los 27 países miembros de la Unión Europea. Esa soledad no nos interesa porque volveremos a necesitar la solidaridad de nuestros socios. Es solo cuestión de tiempo.
-¿Peligra la cohesión de la Unión Europea si cada país sigue una política migratoria tan distinta?
–Europa necesita integrarse más en todos los ámbitos, en política exterior y de defensa, en política energética y medio-ambiental, en un solo mercado de capitales… y también en política migratoria. Podemos tener diferencias pero es deseable discutirlas como buenos amigos y llegar a una solución en la que todos cedamos algo y que nos convenga a todos.
-¿Piensa que se está usando la inmigración como arma de presión política por parte de Marruecos?
-Es lo que se deduce de lo que ocurrió en 2021 y también ahora. Por eso creo que volverá a ocurrir si no tomamos medidas serias.
-¿Cómo encajan en este panorama Infantino, presidente de la FIFA, su relación con el rey de Marruecos y la ambición de que la final del próximo Mundial se juegue en ese país?
-No me parecería bien que habiendo España y Portugal invitado a Marruecos a unirse a su candidatura, ahora quiera quedarse con la final del Mundial.
-¿Es posible una política migratoria común europea, o cada Estado seguirá protegiendo su frontera por su cuenta?
-No es fácil porque hay sensibilidades diferentes. Pero es necesaria porque ninguna sociedad de bienestar aguanta con fronteras abiertas y porque es la manera de garantizar la libertad de movimientos dentro del espacio Schengen sin fronteras interiores.
-Si usted tuviera que diseñar hoy la estrategia migratoria de España a diez años, ¿por dónde empezaría?
-España necesita inmigrantes, entre otras cosas porque tenemos una de las tasas de fecundidad (número de hijos por mujer) más bajas del mundo. Pero que necesitemos inmigrantes no quiere decir que pueda venir cualquiera. La inmigración no es un derecho y somos nosotros los que debemos regularla, los que debemos decidir cuántos inmigrantes queremos recibir cada año, con qué conocimientos, de qué procedencia etc. Sin complejos.

