WASHINGTON.- Tres meses después de la conmoción que generó en esta capital la suspensión de la cena de corresponsales de la Casa Blanca, con la presencia de Donald Trump, por un frustrado ataque armado contra el presidente y sus funcionarios, el líder republicano volvió esta noche al mismo evento -en otro escenario- ante decenas de los periodistas más influyentes del país, en el que dio un esperado discurso con chistes, dardos a periodistas y adversarios políticos, y un tono satírico.
“Hay mente maravillosa. Hay muchas personas que me agradan. Algunas no me gustan en absoluto, pero respeto a la mayoría. Debo decir que hacen un trabajo excelente, un trabajo increíble, y es un honor», dijo Trump en el inicio de su exposición, que empezó con un retraso de unos 40 minutos.
En medio de las tensiones que Trump mantiene con la prensa, con el último álgido episodio de las citaciones a periodistas de The New York Times que fueron finalmente retiradas por el Departamento de Justicia, la reagendada gala de esta noche en el hotel Waldorf Astoria es más reducida que la original -hubo unos 700 invitados- y con mayores medidas de seguridad.
Trump entró al salón a las 19.17 (hora local), y siguió con atención la presentación de Weijia Jiang, presidenta de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca (WHCA, por sus siglas en inglés).
“Esta noche, nuestro mensaje es este: volvimos. No nos dejaremos intimidar. Nos negamos a permitir que un acto de violencia tenga la última palabra“, dijo Jiang, lo que despertó los aplausos de los invitados. Luego comenzó la cena, a la espera de las palabras de Trump.
“Es una noche intensa, pero nos reunimos de nuevo para responder a ese ataque atroz con una determinación inquebrantable. Todos los que estamos aquí queremos demostrar que, en Estados Unidos, no cedemos ante la violencia política. No lo hacemos. Eso no se puede hacer”, dijo Trump, en referencia al ataque frustrado del 25 de abril.
También bromeó con la posibilidad de tener un tercer mandato, algo prohibido por la Constitución. “La segunda es la vencida”, señaló el magnate sobre la reprogramada cena. “Al igual que mi presidencia, la segunda vez siempre es mejor. Siempre es mejor”, dijo. “Y la tercera vez será aún mejor. Estoy bromeando», remató Trump, lo que generó las risas del público.
Sobre el final, antes de calzarse una gorra roja con la inscripción “Trump 2028″, redobló la apuesta -la broma- al afirmar que había ganado “tres veces” -incluida la elección que perdió en 2020 ante Joe Biden, que el magnate denuncia como fraudulenta- y que lo volvería a hacer.
“Voy a hacerlo de nuevo. Debería ser fácil. Me estoy volviendo muy bueno postulándome para presidente. Ahora he ganado tres veces. Lo hice muy bien la segunda vez, por cierto. Es una elección amañada, pero tendremos que hablar de eso», dijo.
También usó un tono distendido en el inicio, de su intervención, al indicar que no le resultaba fácil presenciar la entrega de premios por coberturas críticas hacia su administración. “No ha sido una noche fácil con todos estos premios”, dijo en el escenario del Waldorf Astoria. “Es estupendo volver a un lugar que conozco muy bien porque lo construí”, señaló.
“El discurso del presidente será una combinación de unificador, pero feroz, y serio, pero hilarante, todo al mismo tiempo, si es que eso se puede imaginar. De algo sí puedo asegurarles: será entretenido”, había anticipado la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, que en la gala quedó sentada a la derecha del mandatario.
En un momento del discurso, de poco más de una hora, el presidente ataco con nombre y apellido a varios periodistas críticos de su administración. Entre los señalados figuraron Kaitlan Collins y Jake Tapper, de la cadena CNN, y Josh Dawsey, del diario The Wall Street Journal.
“Quiero felicitar personalmente a Collins por haber recibido su premio. Todo giraba en torno a mí. Es un fraude. Ella no debería recibir el premio. Fue un fraude, pero no me importó. Le dije: “Caitlin, felicidades, pero fue un fraude. No cabe duda de ello. Pero es una mujer joven y atractiva. Nunca sonríe. Le dije: ‘Caitlin, ¿alguna vez sonríes?’“, dijo.
También se hizo tiempo para referirse a la guerra con Irán. “Todo va extremadamente bien. No crean a las noticias falsas”, indicó. “No creo que sea el momento todavía [para un acuerdo con el régimen], pero estoy dispuesto a escuchar”, agregó.
Trump estuvo acompañado por varios funcionarios de su gabinete, aunque no estuvieron presentes la esposa del mandatario, Melania Trump; el vicepresidente JD Vance, ni el secretario de Estado, Marco Rubio, quienes sí estaban en el hotel Washington Hilton el 25 de abril.
Aquella noche, la irrupción del agresor armado Cole Tomas Allen, de 31 años y oriundo de California, y que fuera neutralizado por los agentes del Servicio Secreto tras cruzar corriendo un control de seguridad, generó la abrupta suspensión del evento.
Aquel día, las escenas de caos que dominaron la evacuación de Trump, su esposa, altos funcionarios y cientos de periodistas, y generaron amplias críticas sobre el diseño del operativo de seguridad en un evento que contaba con la presencia del presidente y la plana mayor del gobierno.
El miércoles, en una sesión informativa, el director del Servicio Secreto, Sean Curran, insistió en que las medidas de la agencia funcionaron en el evento del 25 de abril, y que se estaban preparando para la cena reprogramada del viernes en el hotel Waldorf Astoria.
Medios locales informaron que todos los asistentes tuvieron que completar el registro obligatorio de invitados, y que habrá una única entrada controlada por Servicio Secreto y otras agencias federales.
Se esperaba la asistencia de del secretario de Guerra, Pete Hegseth; el fiscal general interino, Todd Blanche; del director del FBI, Kash Patel, y del secretario del Tesoro, Scott Bessent, entre otros altos funcionarios de la administración republicana.
En medio de las fuertes críticas al operativo de seguridad en el evento, la prensa local reveló que en aquel evento no se habían instalado detectores de metales en las entradas del hotel, sino que el perímetro de seguridad se había establecido únicamente en las inmediaciones del salón principal done se desarrollaba la gala.
Incluso, en un manifiesto de Allen hallado por las autoridades, el agresor se burló del operativo de seguridad en el hotel Hilton. “Este nivel de incompetencia es increíble”, escribió. En mayo, se declaró inocente de los cargos que se le imputaban, entre ellos el de intento de asesinato del presidente.
El artista invitado de esta noche fue nuevamente el mentalista Oz Pearlman, como el 25 de abril. Hizo su presentación luego del discurso de Trump. “Pensaron en contratar a un payaso profesional para el entretenimiento, pero Adam Schiff no estaba disponible”, aguijoneó el presidente al referirse al senador demócrata por California.
“Odio a algunas personas. Sé que no debería decir eso, se supone que debo querer a todo el mundo, pero [Schiff] es una persona terrible. Es un mentiroso, y lo llamé ‘cabeza de sandía’ porque tiene la cabeza más grande que he visto en mi vida y el cuello más pequeño: un cuello de lápiz. ¿Cómo es posible que esa cabeza tan grande, gorda y fea se sostenga sobre un cuello tan fino, como un lápiz?“, dijo el mandatario.
En el tramo final, Trump dijo que, “dejando las bromas de lado”, realmente creía que se necesitaban límites de mandato en el Congreso.
“Considero que estos límites son muy importantes porque veo lo que está sucediendo. El otro día, un senador conocido mío —un gran tipo— recibió un mensaje de texto de su esposa que decía: ‘Cuando llegues a casa, quiero que subas las escaleras inmediatamente y hagas el amor conmigo’. Y él respondió: ‘No puedo hacer ambas cosas, ¿sabes? O sea, no puedo subir las escaleras y hacer el amor’“, relató.
“¿Alguien lo entiende? Bueno, a mí me pareció genial. De hecho, fue lo único bueno de todo ese maldito y estúpido discurso que redactaron. Fue lo único bueno, y ni siquiera provocó muchas risas“, agregó.
El evento, organizado por la WHCA, reúne cada año a representantes de la prensa y autoridades en una de las citas más tradicionales del calendario político estadounidense.
Trump bromeó esta noche con que la próxima cena de corresponsales podría llevar su nombre. “El año que viene la llamarán la ‘Cena de Corresponsales de la Casa Blanca de Trump’”, dijo el presidente. “David Ellison [director ejecutivo de Paramount Skydance], me lo dijo y me gusta mucho. Vamos a cambiarle el nombre, ¿de acuerdo?“, añadió, entre risas. Prometió que volverá a la gala del año próximo.
La asistencia de Trump a la cena anual -la de abril era su primera vez como presidente en el evento— es un momento muy esperado a raíz de la conflictiva relación que el líder republicano mantiene con los periodistas de muchos medios, a los que suele dedicar fuertes críticas y ataques.
Desde la suspensión de la cena del 25 de abril, Trump reiteró sus amenazas de revocar licencias a algunas cadenas de noticias, al tiempo que el Departamento de Justicia norteamericano finalmente informó el jueves que retiraría las citaciones que solicitaban registros telefónicos y el testimonio ante un gran jurado de periodistas de The New York Times que habían informado sobre las especificaciones de seguridad del nuevo Air Force One del presidente, obsequiado por Qatar.

