CÓRDOBA.- Entre los reclamos permanentes que los gobernadores le realizan a la Casa Rosada, la mejora de la infraestructura está en el podio. Es transversal a todos los distritos y colores políticos. Un trabajo realizado hace poco más de un año por el Consejo Federal de Inversiones (CFI) junto con las provincias identifica problemas que se repiten en prácticamente todas las regiones del país y que terminan convirtiéndose en un sobrecosto permanente para producir, transportar y exportar.
El reporte, al que accedió LA NACION, no aborda solo el estado de las rutas o de la falta de inversiones ferroviarias, el diagnóstico incluye también deficiencias institucionales, escasa coordinación entre organismos, baja incorporación de tecnologías, dificultades regulatorias y una planificación que históricamente avanzó por proyectos aislados antes que por una estrategia integrada.
El informe del CFI se apoya en más de 500 entrevistas con empresas, cámaras empresarias, especialistas y organismos públicos, además de recorridas por distintas regiones y el análisis de las principales cadenas productivas. La conclusión es que la logística dejó de ser un asunto exclusivamente vinculado al transporte para convertirse en un componente estratégico de la competitividad: “La agenda del desarrollo económico regional requiere soluciones logísticas que le den sustento y la potencien”.
Uno de los principales desafíos aparece en la infraestructura vial, cuya red presenta déficits que afectan tanto la eficiencia económica como la seguridad. El informe señala que buena parte de los corredores nacionales muestra deterioro, mientras que la información disponible sobre numerosas rutas provinciales resulta insuficiente para planificar intervenciones de largo plazo.
A ello se suma una “carencia histórica de mantenimiento preventivo» que, con el paso del tiempo, incrementa considerablemente el costo de las reparaciones.
Empresas agroindustriales, siderúrgicas, pesqueras, alimenticias, mineras y energéticas coinciden en señalar que las dificultades para transportar mercadería constituyen uno de los principales factores que reducen su competitividad. Los problemas van desde el deterioro de rutas nacionales y provinciales hasta la escasez de playas de estacionamiento para camiones, las restricciones para la circulación de bitrenes, los accesos deficientes a las terminales portuarias y la falta de infraestructura de apoyo para camiones.
El CFI propone atender primero la preservación de las rutas existentes; la rehabilitación de corredores deteriorados, el mantenimiento sistemático y la eliminación de puntos críticos permitirían reducir costos operativos mucho antes de que nuevas autopistas o trazas entren en funcionamiento.
Entre esas intervenciones consideradas prioritarias aparecen la recuperación de 2.515 kilómetros de rutas calificadas en estado malo o regular, la pavimentación de 3.700 kilómetros de banquinas, la ampliación de capacidad en otros 3.500 kilómetros de corredores y la resolución de decenas de travesías urbanas que hoy generan demoras y riesgos para el tránsito pesado.
Sistema ferroviario
Pero si las rutas constituyen el problema más visible, el sistema ferroviario representa quizás el desafío estructural más profundo. Después de décadas de pérdida de participación frente al camión, la red de cargas arrastra limitaciones que reducen su capacidad para convertirse en una alternativa competitiva en largas distancias.
El CFI muestra en su informe que apenas una parte de la infraestructura disponible se encuentra plenamente operativa y que una proporción significativa presenta condiciones regulares o deficientes, con velocidades comerciales bajas, limitaciones de capacidad y dificultades para articular los distintos corredores ferroviarios.
Para el Consejo, la recuperación del ferrocarril requiere mucho más que renovar vías. Plantea la necesidad de definir un modelo de gestión estable, completar la implementación del acceso abierto previsto en la normativa nacional, mejorar la articulación entre operadores y desarrollar nodos intermodales que permitan integrar tren, camión y puerto.
Sin esa coordinación, advierte, será difícil que el ferrocarril recupere participación en el transporte de cargas de larga distancia, donde ofrece ventajas económicas y ambientales frente al transporte exclusivamente carretero.
Puertos
Los puertos constituyen otro de los eslabones donde aparecen oportunidades y limitaciones al mismo tiempo. La Argentina dispone de una infraestructura portuaria capaz de atender buena parte del comercio exterior, pero el informe identifica problemas que exceden a las terminales.
Los accesos terrestres, las demoras en los ingresos de camiones, la necesidad de mejorar la conectividad ferroviaria, los costos asociados a la navegación y la fragmentación administrativa reducen la eficiencia del sistema. En un contexto de mayor volumen exportador, esas dificultades podrían transformarse rápidamente en un cuello de botella.
Por regiones
Una de las conclusiones del trabajo del CFI es que los problemas logísticos no son idénticos en todo el país. Cada región enfrenta restricciones diferentes y, por lo tanto, requiere soluciones específicas.
En el Norte Grande, el desafío principal pasa por las largas distancias hasta los puertos de exportación, la necesidad de consolidar corredores bioceánicos y mejorar la conectividad para las economías regionales. En Cuyo, la integración con los pasos internacionales y los corredores hacia el Pacífico aparece como una condición indispensable para potenciar la minería, la vitivinicultura y otras actividades exportadoras.
La Patagonia, en tanto, enfrenta el costo adicional que generan las grandes distancias, la baja densidad de cargas y la necesidad de fortalecer la infraestructura vinculada con la energía, la pesca y los hidrocarburos.
En la región central, donde se concentra buena parte de la producción industrial y agroindustrial, predominan los problemas de accesos metropolitanos, congestión vial y articulación con el sistema portuario.
Esa diversidad explica por qué el informe descarta soluciones uniformes y propone una planificación logística adaptada a las características de cada territorio.
El CFI también sostiene que la competitividad logística depende cada vez más de la calidad de la infraestructura digital. La incorporación de herramientas de trazabilidad, sistemas inteligentes de transporte, intercambio electrónico de información y automatización de procesos dejó de ser un complemento para transformarse en un requisito operativo.
Propone avanzar hacia un modelo de “Logística 4.0”, con mayor utilización de datos, digitalización de trámites, interoperabilidad entre organismos y sistemas de información que permitan tomar decisiones en tiempo real. El objetivo no es únicamente reducir tiempos administrativos, sino mejorar la previsibilidad de toda la cadena logística, desde el origen de la carga hasta su destino final.

