En el marco de un nuevo aniversario de la Declaración de la Independencia Argentina, el Gobierno de San Juan volvió a poner el foco en el aporte que la provincia hizo al proceso emancipador, una historia que muchas veces quedó a la sombra del relato porteño pero que fue decisiva para la gesta sanmartiniana.
Un aporte que va más allá de 1816
Aunque el 9 de julio de 1816 se recuerda como la fecha en que el Congreso de Tucumán declaró la independencia, la participación sanjuanina se remonta a los primeros años de la Revolución de Mayo. La provincia adhirió tempranamente a la Primera Junta en 1810 y, con el correr de la década, se integró de lleno al esfuerzo revolucionario que se gestaba en el interior del país.
El momento de mayor peso histórico llegó con la organización del Ejército de los Andes. Desde 1814, cuando José de San Martín asumió la gobernación de Cuyo, San Juan —junto a Mendoza y San Luis— se convirtió en un territorio clave para preparar la campaña libertadora hacia Chile y Perú. La provincia aportó recursos económicos, ganado, mulas, alimentos y hombres, mientras buena parte de la sociedad colaboraba con trabajo comunitario y tareas logísticas imprescindibles para sostener el Cruce de los Andes.
Dos nombres propios en el Congreso de Tucumán
San Juan también tuvo representación directa en el momento fundacional de la Independencia. Francisco Narciso de Laprida, diputado sanjuanino, presidió la sesión del 9 de julio de 1816 en la que se declaró la independencia. A su lado, Fray Justo Santa María de Oro se destacó en los debates sobre la forma de gobierno, defendiendo la necesidad de consultar a los pueblos antes de tomar decisiones institucionales de fondo.
Ambas figuras fueron homenajeadas décadas más tarde con sendas estatuas en la ciudad de San Juan —una frente a la Catedral, en la Plaza 25 de Mayo, y otra en la plaza que lleva el nombre de Laprida—, un gesto que buscó fijar en la memoria colectiva un protagonismo que, según coinciden historiadores locales, tiende a quedar invisibilizado en los relatos tradicionales centrados en Buenos Aires.
El mensaje del Gobernador
En sintonía con este reclamo de reconocimiento, el gobernador Marcelo Orrego participó este año de la vigilia federal por el Día de la Independencia en la Casa Histórica de Tucumán, junto al presidente Javier Milei y otros mandatarios provinciales. Desde allí, el mandatario sanjuanino envió un mensaje a la comunidad al cumplirse 210 años de la Declaración: remarcó que la fecha patria «se honra con trabajo, diálogo y compromiso» e invitó a seguir construyendo, entre todos, el país que los argentinos quieren, sin perder de vista los valores que los unen.
El encuentro en Tucumán reafirmó, una vez más, la vocación de San Juan de sostener una agenda de articulación institucional con la Nación y con el resto de las provincias en una de las fechas más simbólicas del calendario cívico argentino.
Una historia que sigue reescribiéndose
Especialistas en historia regional insisten en que la Revolución de Mayo no puede entenderse únicamente como un fenómeno político porteño: fue, también, el resultado del compromiso de las provincias del interior, que aportaron ideas, recursos y hombres a un proyecto colectivo. En ese sentido, San Juan no fue un espectador de la Independencia, sino uno de sus protagonistas activos, algo que el propio Gobierno provincial busca hoy volver a instalar en la conversación pública.

