En los pasillos de Comodoro Py ya no saben si pedir un expediente o pochoclos. La nueva temporada de la serie política del año arrancó con un capítulo explosivo: «¡Que alguien esconda el pasaporte!». Según el libreto de esta parodia, Manuel Adorni habría quedado con más restricciones para viajar que una valija con sobrepeso en una aerolínea low cost.
Los rumores vuelan más rápido que un vuelo a Montevideo. En Tribunales aseguran que la próxima escena podría incluir una declaración indagatoria, aunque nadie confirma si habrá alfombra roja o simplemente el clásico café recalentado de Comodoro Py.
Mientras tanto, los investigadores revisan gastos, tarjetas, viajes, propiedades, refacciones y papeles con tanta intensidad que ya hay calculadoras pidiendo licencia por estrés laboral. El patrimonio entró al quirófano judicial y cada número parece necesitar una tomografía.
Como si faltara condimento, aparecieron audios, llamados, mensajes y conversaciones que alimentan una trama donde todos dicen estar tranquilos… justamente cuando nadie parece estar demasiado tranquilo.
En las redes sociales, los usuarios ya bautizaron la historia como «Pasaporte Cero», una producción donde cada capítulo termina con un «continuará…» y cada conferencia de prensa genera más teorías que una película de detectives.
Eso sí: como toda buena comedia política, la única certeza es que mañana habrá un giro inesperado, pasado mañana otro, y el viernes aparecerá un nuevo protagonista diciendo que él no sabía nada… aunque todos lo hayan visto en la temporada anterior.

