La salida de Manuel Adorni de la Jefatura de Gabinete le puso fin a tres meses de crisis en el oficialismo que llevaron a la casi paralización total de la agenda del Gobierno de Javier Milei en el Senado. Ahora, sin esa barrera en el camino, la jefa de la bancada oficialista en la Cámara alta, Patricia Bullrich (Capital), busca reactivar el tratamiento de los proyectos reclamados por el Poder Ejecutivo.
Por lo pronto, Bullrich le dijo a LA NACION que su intención es convocar a labor parlamentaria para abrir el recinto esta semana -sería el miércoles-, para tratar el temario que estaba previsto discutir la semana pasada en una sesión que fracasó por la decisión del oficialismo de dejar el recinto sin quórum para evitar el debate de la interpelación del ahora exjefe de Gabinete.
La estrella de ese temario es el proyecto de ley de inviolabilidad de la propiedad privada, iniciativa que ya suma dos postergaciones, en parte por la crisis generada por Adorni, pero también por la fuerte resistencia que genera la decisión de permitir la venta de tierras a extranjeros.
Sobre este punto, según Bullrich, parece haber un consenso que le permitirá tener la mayoría necesaria para poder aprobar el proyecto y enviarlo en revisión a la Cámara baja. Ese acuerdo incluiría autorización del Congreso para la venta de tierras a otros estados y un doble conforme, de la Nación y la provincia, para el caso de empresas en las que otras naciones sean accionistas.
A la lista de temas para la sesión de esta semana, que incluye siete pliegos judiciales, en su mayoría del fuero laboral, se le podría sumar la denominada “ley hojarasca”, iniciativa que busca derogar leyes desactualizadas, sin uso o que recrean tradiciones superadas en el tiempo.
Esta semana también podría iniciarse el debate en comisiones del denominado super RIGI, proyecto que contiene beneficios fiscales para empresas que realicen inversiones superiores a los US$ 1000 millones y que fue aprobado la semana pasada por la Cámara de Diputados.
Si bien lo de Adorni fue para el oficialismo una pesadilla que se extendió más de la cuenta, también sirvió para tapar algunas cuestiones que, ya sin el ahora exjefe de Gabinete ocupando toda la escena política, el oficialismo tendrá que hacer frente en el Senado y empezar a tomar decisiones.
El ejemplo más palmario de esta situación es el proyecto de reforma electoral, que quedó abandonado hace ya más de un mes atrás. Bullrich ya transmitió a la Casa Rosada que los votos no están para aprobar la iniciativa con la eliminación de las elecciones primarias, casi única razón por la que el Poder Ejecutivo se tomó la molestia de redactar un texto de más de 70 artículos.
Todo indica que, ya sin el lastre Adorni, el Gobierno podría intentar una nueva ofensiva de gestiones con los gobernadores aliados para tratar de conseguir la mayoría absoluta, son 37 votos afirmativos en el caso del Senado, que le permitirían a la administración libertaria asegurarle a Karina Milei la decisión final en el armado electoral de la coalición oficialista y, además, quitarle a la oposición una herramienta que podría ayudarles a ordenar sus internas de cara a las presidenciales del 2027.
Más allá de que consigan o no el apoyo para eliminar las PASO, Bullrich tendrá enfrentar la presión de cierto sector de la oposición dialoguista que quiere impulsar el tratamiento, por separado, de la denominada Ficha Limpia. Se trata de la prohibición de ejercer cargos públicos o participar como candidatos en elecciones nacionales a quienes tengan una condena confirmada en segunda instancia.
Una ley con esas características fue rechazada en el Senado el año pasado gracias al rechazo, sorpresivo, de los senadores del Frente Renovador de la Concordia, la coalición que gobierna la provincia de Misiones. Aquella jugada fue vista por la oposición dialoguista como una movida impulsada por la Casa Rosada y ahora la ve como una zanahoria para atraer respaldos a la reforma y a la eliminación de las PASO. Alertados de esa movida, piden quitar el tema del proyecto del Gobierno y aprobarlo como un texto autónomo.
La lista de proyectos incómodos para la conducción del oficialismo en el Senado es extensa. En esta categoría también entra el proyecto denominado de zonas frías que busca modificar una ley impulsada por Máximo Kirchner que había repartido subsidios a consumidores de gas por estar en zonas frías.
El proyecto cuenta con la aprobación de la Cámara baja, pero también con el rechazo de varios senadores de la oposición dialoguista cuyos votos el Gobierno necesita si quiere sancionar la ley. Es el caso de los radicales mendocinos Mariana Juri y Rodolfo Suárez y el bonaerense Maximiliano Abad, que ya pusieron el grito en el cielo porque el texto impulsado por la Casa Rosada elimina a regiones de sus provincias de la lista de zonas con tarifas subsidiadas.
El atasco legislativo perjudica también al proyecto de ley de reforma integral de la ley de Salud Mental. El texto, remitido por el Poder Ejecutivo al Senado el 20 de abril pasado, fue sometido a dos extensas reuniones de comisión por la que desfilaron especialistas en la materia. Sin embargo, el debate quedó en pausa en las últimas dos semanas por el tironeo entre Karina Milei y la jefa de bloque por la continuidad de Adorni.
Escenas de la crisis
El pesado lastre que significó el renunciado jefe de Gabinete para el Senado puede graficarse con un par de episodios registrados durante las últimas dos semanas que muestran cómo la crisis alteró las relaciones entre el oficialismo y la oposición dialoguista.
Uno de esos episodios ocurrió en el despacho de una senadora radical cuando un colega del bloque libertario le acercó una versión corregida del proyecto de propiedad privada para que lo revisara para ver si se ajustaba a lo que habían acordado. “¡Pero ¿Qué me vienen con Propiedad Privada?! ¡Arreglen de una vez el quilombo de Adorni!”, lo sacó con caja destemplada la legisladora, harta de que el oficialismo prometiera, sin cumplir, la inminente salida del jefe de Gabinete.
Otra escena se registró en la mañana del miércoles, cuando un gobernador se quejó en diálogo con un miembro del bloque oficialista porque el Gobierno seguía sosteniendo a Adorni en el cargo.
–“Bueno, entonces ordenale a tus senadores que apoyen la interpelación”, respondió, con pragmatismo puro, el legislador oficialista.
–“Sabés que no puedo, que necesito llevarme bien con los Milei”, fue la seca respuesta del mandatario provincial, que prefirió cambiar de tema.

