El Niño 2026 ya dejó de ser un pronóstico para transformarse en una realidad. En los últimos días, la NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration), que es el equivalente a nuestro Servicio Meteorológico Nacional en Estados Unidos, uno de los principales referentes para el seguimiento del fenómeno ENSO, declaró que ya estamos bajo condiciones de un evento El Niño. ¿Qué significa esto? que la temperatura del Pacífico, en la franja ecuatorial, ya ha alcanzado niveles que coinciden con el desarrollo de este tipo de fenómenos.
Este evento se declara cuando “la temperatura de agua de la superficie del océano Pacífico se mantiene por encima de medio grado con relación al promedio durante cierto tiempo”. Esa situación ya se alcanzó y por eso la NOAA lo ha anunciado; es decir, “oficialmente ya estamos bajo condiciones de evento El Niño”, afirma el meteorólogo Leonardo de Benedictis. En su página oficial, la NOAA dice que “la alta confianza en El Niño está atada a anomalías de elevado contenido calórico y a la expansión de los vientos en el océano Pacífico ecuatorial” y proyecta que “se fortalezca en los meses de verano del hemisferio sur”.
Invierno normal
También destaca que “existe un 63% de posibilidades de un El Niño muy fuerte durante noviembre-enero, que estaría posicionándose como uno de los más importantes en el registro histórico que data desde 1950”, aunque advierte que “no se traducirá con los mismos impactos en todas las zonas”. Además, en nuestro país, los efectos no serán inmediatos. “El Niño va a tener su impacto fuerte a partir de la primavera; en el invierno se puede manifestar con temperaturas menos rigurosas y menor frecuencia de heladas respecto de la media, pero no con un aumento anormal de las precipitaciones”, distingue Leo. Hacia la primavera, los efectos del evento tampoco se evidenciarán al mismo tiempo. “Por ejemplo, la zona del NEA -Corrientes, Misiones, Chaco, Formosa- probablemente ya empiece a sentir el impacto con un aumento en los niveles de lluvia a partir de septiembre”, proyecta el experto. En cambio, para el sur del Litoral y para las provincias de Buenos Aires, La Pampa y Córdoba, estima que el efecto fuerte se empezará a notar recién a partir de octubre-noviembre. “A medida que nos vayamos cada vez más hacia el oeste y al sur, el impacto podría ser cada vez menor”, adelanta.

