Gustavo Álvarez renunció este lunes como entrenador de San Lorenzo de Almagro luego de mantener insalvables diferencias con la nueva directiva del club, la cual asumió sus funciones tras las elecciones celebradas a fines de mayo.
La salida del director técnico se materializó de forma sorpresiva el mismo día en que el plantel profesional debía regresar a los entrenamientos para iniciar la pretemporada de cara al segundo semestre de 2026. Ante la repentina ausencia del cuerpo técnico en el predio, Walter Perazzo debió conducir la práctica de manera interina para evitar que se paralice la actividad del equipo.
El detonante del conflicto fue la falta de sintonía fina entre los planes del DT y la flamante comisión directiva encabezada por el presidente Marcelo Culotta. Según explicaron desde las entrañas del club, ambas partes no lograron alcanzar un acuerdo respecto a la configuración de la plantilla y la planificación deportiva para esta nueva etapa institucional. El punto de quiebre se dio cuando Álvarez presentó una lista de futbolistas que no iban a ser tenidos en cuenta, la cual no fue respaldada por la dirigencia. Ante la imposibilidad de hallar un punto medio, el entrenador optó por dar un paso al costado.
La crisis política previa también juega su parte en este escenario. A fines de mayo, Culotta se impuso en las elecciones frente a la lista de Sergio Constantino, quien ejercía la presidencia interina tras la escandalosa destitución del anterior mandatario electo, Marcelo Moretti, removido de su cargo por denuncias de corrupción.
De esta manera, el ciclo de Álvarez concluye de forma abrupta tras haber asumido a fines de marzo en reemplazo de Damián Ayude. Su paso por el banco azulgrana duró apenas 13 partidos dirigidos, con un balance de tres victorias, siete empates y tres derrotas. Durante su breve gestión, el Ciclón sufrió duros golpes deportivos: quedó eliminado de la Copa Sudamericana en fase de grupos al perder como local ante Deportivo Recoleta y, a nivel local, cayó en los octavos de final del Torneo Apertura frente a River Plate en la tanda de penaltis.
El panorama para el conjunto de Boedo es sumamente complejo. San Lorenzo intenta salir a flote mientras atraviesa una grave crisis financiera y judicial, signada por deudas por traspasos, impagos de salarios e inhibiciones que complican seriamente el armado del futuro plantel.

