“No me quiero ir”, dice Dieter Lamlé con una sonrisa mientras se acomoda en el living de la embajada alemana en Buenos Aires. Luego de tres años encabezando la sede diplomática, y cuando faltan pocos días para regresar a Berlín, el embajador alemán luce relajado y dispuesto a enumerar los avances en la relación bilateral, pero también algunos lunares y deudas pendientes.
“En algunos rubros hay seguridad jurídica, en otros no”, dice el diplomático nacido en Pretoria, en perfecto castellano. “Lo que más falta es la confianza, está regresando poco a poco, pero con las experiencias anteriores en la Argentina eso va a tardar”, completa el embajador.
Más allá de marcar la buena sintonía entre ambos gobiernos –el ministro de Relaciones Exteriores, Johann Wadephul, prevé llegar al país el próximo 1° de julio y verse con el Presidente-Lamlé se permite además defender la libertad de prensa y al periodismo, blanco constante de los ataques del gobierno libertario. “Se necesita libertad para expresar sin ser intimidado. Podemos discutir sobre todo, pero no evitar ni prohibir”, se diferencia de la gestión de Javier Milei.
-Llegó al país en 2023 con un gobierno, luego asumió otro de signo contrario. ¿Influyeron los cambios en su tarea?
-Llegué aquí un día antes de las PASO de agosto, ganó Javier Milei y eso sí cambió nuestra vida profesional y personal. Cómo explicar la nueva Argentina fue la tarea más importante, y un desafío muy grande. Me preguntaban qué iba a pasar, yo les decía que no sabía, al final me decían que para qué me estaban pagando el sueldo si no podía decir nada (risas). Aquí tres meses es una eternidad, en Alemania es el corto plazo. Tenemos relaciones con países, hay un vínculo muy fuerte que no depende de qué tipo de gobierno haya aquí o allá. Somos amigos, socios estratégicos, siempre lo hemos sido y lo seremos. Apostamos por la Argentina, y estamos apoyando al Gobierno desde que llegó.
-¿Y si tiene que hacer un balance, qué logros marcaría y cuáles fueron las deudas pendientes?
-Las relaciones políticas se abrieron de manera muy rápida. Tres cancilleres pasaron en Argentina (y dos en Alemania), todos los cancilleres fueron a la conferencia de Múnich . Milei llegó a Berlín a ver a nuestro canciller anterior, Olaf Scholz, ahora estamos esperando la visita del ministro de Relaciones Exteriores. El canciller (Friedrich) Merz habló con Milei hace dos semanas. Las relaciones son buenas, y lógicamente eso se traslada a la economía y el comercio.
-¿Y en lo económico?
-En lo económico, hemos logrado el primer acuerdo para el gas natural licuado. Vamos a comprar el 80 por ciento de lo que necesitamos y lo llevaremos a Alemania. Es “el hito”, primer contrato de largo plazo, unas 2 millones de toneladas durante ocho años a partir de 2027. El otro punto importante fue que hace poco abrimos la planta automotriz de Mercedes Benz en Zárate, una inversión de 110 millones de euros, con 2500 empleados. El acuerdo UE-Mercosur es otro de los puntos clave en los que hemos avanzado, después de 26 años se pusieron de acuerdo. Es la respuesta europea a los países que suben los aranceles, nosotros los bajamos, apostamos por el mercado libre, no por el proteccionismo.
-Sobre todo un país…
-Sobre todo, dos (se ríe, en relación a Estados Unidos y China). Somos un tercer bloque, con reglas diferentes, y no solo hablamos de aranceles. Son 700 millones de consumidores nuevos, lo que creará un mejor clima para inversiones. Una empresa alemana importó miel sin aranceles de Entre Ríos, una de mis provincias preferidas, y es el primer embarque del acuerdo UE-Mercosur. También trabajamos en garantías del gobierno alemán para compras de maquinaria por parte de los empresarios argentinos.
-¿Están dadas entonces las garantías y la seguridad jurídica para que lleguen grandes inversiones desde Alemania?
Depende del rubro. Todavía en muchos rubros no existe esa seguridad jurídica, por ejemplo, en un proyecto que tenemos de hidrógeno verde, que tenemos un consorcio alemán que estaría dispuesto a invertir, y el Gobierno nos dice que este proyecto estaría incluido en el RIGI. Le decimos que no, porque para entrar en ese régimen se necesita una inversión muy grande al principio. Tal vez en el Super RIGI podamos ingresar, estamos negociándolo.
-¿Hay confianza en la Argentina?
-La confianza necesita tiempo, se está ganando confianza en el sector minero, en el agro, en la infraestructura, pero falta confianza política, legislación, seguridad. Lo que más falta es la confianza, está regresando poco a poco, pero con las experiencias anteriores en la Argentina eso va a tardar.
-No tenemos un buen currículum de antecedentes…
-Los hay mejores (se ríe). Pero algo que sí está cambiando con el gobierno de Milei es que todo el mundo lo conoce, la motosierra y lo que viene detrás, las empresas saben que la Argentina es un país que se está abriendo. El primer año les decíamos wait and see, ahora les decimos wait, see and look, para que miren, examinen dónde se quieren meter y con qué socios. Es un paso mucho más adelante.
-¿Con el acuerdo UE-Mercosur se abre una puerta para las empresas alemanas en Argentina?
-Es una base importante, da la seguridad que no teníamos antes. Es mucho más que aranceles: inversión, seguridad, confianza. Ustedes tienen todo lo que necesitamos y no tenemos: minería, energía, agro, con eso ya somos buenos socios. Tenemos la tecnología de punta, podemos hacer algo con la materia prima, capital humano hay de sobra en ambos países. Tenemos 300 empresas alemanas acá, ninguna crisis los pudo hacer volver. Apostamos también a la educación dual, en el que el trabajador ocupa el 70 por ciento del tiempo en una empresa trabajando, y el 30 estudiando en la universidad o escuela técnica. Varios gobernadores (Córdoba, Mendonza) están muy interesados, se necesita mano de obra calificada, y las puertas están abiertas.
-Uno de los países que pone aranceles altos es Estados Unidos con Donald Trump. ¿Es bueno para un país atarse tanto como lo hace Argentina con EE.UU.?
-No voy a comentar aquí las relaciones entre Argentina y Estados Unidos. Lo que nosotros sufrimos en Alemania fue la dependencia del gas con Rusia. Tuvimos una experiencia muy negativa, y hemos aprendido, nos estamos diversificando, no tenemos solamente un socio, y lo hacemos en todos los sectores.
-La UE está, como la Argentina, haciendo equilibrio entre EE.UU. y China. ¿Cómo se hace?
Ninguno puede no hacerlo, todos necesitamos a Estados Unidos y a China. La pregunta no sería China o Estados Unidos, sino China y Estados Unidos, aunque lógicamente los chinos hace veinte años nos compraban todo lo que les vendíamos y hoy somos competencia, es lo más normal del mundo. No pasamos el mejor momento con Estados Unidos, pero sigue siendo uno de nuestros principales socios comerciales.
-El embajador británico criticó las intimidaciones a la prensa en la Argentina por parte del Gobierno. ¿Qué postura tiene su país en relación a este tema?
-Estamos exactamente en la misma línea que Gran Bretaña y Finlandia. Para nosotros, una prensa libre forma parte indispensable de cualquier democracia. La prensa tiene el rol de informar correctamente, para eso hay que hablar, investigar, discutir contra las fake news, y también formar opinión, se necesita libertad para expresar sin ser intimidado. Podemos discutir sobre todo, pero no evitar ni prohibir. Estamos en contacto con Fopea, tenemos reuniones con periodistas, sabemos que no están muy contentos, y tratamos de apoyar. Lo mismo ocurre con los derechos humanos, corresponde al ADN de Alemania y siempre vamos a estar atentos.
La prensa tiene el rol de informar correctamente, para eso hay que hablar, investigar, discutir contra las fake news, y también formar opinión, se necesita libertad para expresar sin ser intimidado. Podemos discutir sobre todo, pero no evitar ni prohibir.”
— Dieter Lamlé
-Esa visión de los derechos choca con la postura del Gobierno, que pregona la memoria completa y discute lo ocurrido en los años setenta…
-Ahí también Alemania tiene un legado importante, en la forma en que trabajamos la memoria y la Justicia. Hicimos hace poco en la UBA un taller que relacionaba los 80 años de los Juicios de Nuremberg (contra el nazismo) con los 40 años de los juicios a las Juntas Militares, con juristas, periodistas y académicos. No solamente respetamos esos procesos, también hablamos de ellos, hay que estar muy atentos. La historia no puede escribirse de nuevo, la evitamos si conocemos la verdad.
-¿Le preocupan los índices de pobreza en el país?
-Me preocupa, todos estamos preocupados, espero que la inflación siga en baja y que las nuevas locomotoras agro, minería, energía funcionen. Esto facilitaría generar más empleo.
¿Y qué aprendió en estos tres años?
– A los quince años me preguntaban qué quería ser, y yo les decía embajador en la Argentina. Fue cumplir un sueño, viví muchos años en Perú, y eso me dio sello criollo y el amor al continente. He aprendido muchísimo; las cosas aquí se manejan distinto. Son expertos en flexibilidad, en manejar las cosas a último momento, aunque después termina saliendo bien (se sonríe). Admiro también la resiliencia, aquí están felices con este nivel de inflación, en Alemania sería una catástrofe.

