El partido entre Canadá y Bosnia y Herzegovina por la primera fecha del Grupo B no solo dejó tela para cortar en lo futbolístico, sino que quedó marcado de forma imborrable en los libros de historia de la FIFA. El gran protagonista de este hecho inédito fue el árbitro argentino, quien en su debut absoluto en el Mundial 2026 tuvo la responsabilidad de aplicar una ley que cambiará la dinámica del fútbol de aquí en adelante.
Sobre el césped del Toronto Stadium se cobró por primera vez en una Copa del Mundo una de las modificaciones más comentadas y debatidas del último tiempo: el límite de tiempo para ejecutar los saques de banda. El juez de nuestro país no dudó un segundo en hacer cumplir el reglamento a rajatabla ante la distracción de un futbolista europeo.
La histórica acción ocurrió cuando el defensor bosnio Sead Kolašinac se dispuso a reanudar el juego mediante un lateral. Con la aparente intención de ganar unos segundos en el cronómetro o simplemente buscando un compañero desmarcado, el futbolista demoró más de la cuenta. Fue en ese preciso instante que Tello activó el protocolo de la nueva normativa y controló estrictamente los 5 segundos de límite que tienen ahora los jugadores para reanudar desde la banda. Al excederse el tiempo estipulado, el colegiado detuvo la acción y determinó que la posesión de la pelota pasara de inmediato a manos de Canadá.
Esta modificación reglamentaria comenzó a implementarse de manera oficial con el objetivo primordial de darle mayor dinamismo al juego y terminar con las habituales y tediosas demoras en los laterales, una avivada clásica especialmente en los minutos finales de los partidos.
Aunque la norma ya se había probado previamente en partidos amistosos, su debut absoluto en la máxima cita mundialista encendió el debate en las redes sociales. A partir de ahora, todas las selecciones que disputan la cita global están avisadas de que el cronómetro corre sin piedad y que un lateral mal administrado puede costar la pérdida de la pelota.

