DUBÁI.- La Guardia Revolucionaria Islámica de Irán anunció este miércoles que su Fuerza Aeroespacial lanzó drones y misiles de largo alcance contra distintas instalaciones militares que albergan personal estadounidense en Kuwait, Bahréin y Jordania.
La contraofensiva tuvo lugar luego de los ataques ordenados por Estados Unidos contra territorio iraní a raíz del derribo de un helicóptero en el estrecho de Ormuz. Fue la segunda vez esta semana que los ataques de ida y vuelta pusieron a prueba el alto el fuego después de que Irán e Israel se atacaran mutuamente el lunes, y volvió a plantear la pregunta de cuánta presión puede soportar el acuerdo antes de que se quiebre.
Según comunicó la Guardia Revolucionaria Islámica, sus misiles alcanzaron y destruyeron “cuatro objetivos críticos en la base de Jordania”, incluidos hangares de aviones de combate F-35 y un centro principal de mando y control.
La Guardia Revolucionaria iraní presentó el ataque con misiles como la “culminación” de una operación de represalia más amplia. La misma incluyó el ataque a 21 objetivos en varias bases aéreas y navales estadounidenses en toda la región, así como el derribo de un dron estadounidense MQ-9 sobre el espacio aéreo iraní.
Desde el régimen islámico también advirtieron que sus fuerzas siguen preparadas para dar una respuesta “aplastante y decisiva” a cualquier acción militar estadounidense posterior y que la Casa Blanca tendrá que asumir toda la responsabilidad por las consecuencias de una mayor escalada.
En contrapartida, el ejército jordano informó que sus sistemas de defensa aérea interceptaron y derribaron cinco misiles lanzados desde Irán que tenían como objetivo la zona de Al-Azraq, en la provincia de Zarqa.
Estos bloqueos aéreos provocaron la caída de escombros, pero no causaron víctimas fatales ni daños materiales de gran consideración. Por otro lado, se desplegaron equipos de ingeniería militar para asegurar los restos del misil y eliminar cualquier posible explosivo.
El fuego cruzado entre Irán y Estados Unidos se coló en Bahréin, país donde el Ministerio del Interior le recomendó a los ciudadanos “mantener la calma y dirigirse al lugar seguro más cercano”.
Ante esta situación, los sistemas de defensa aérea de Kuwait están “interceptando actualmente objetivos aéreos hostiles”, según declaró el Estado Mayor del Ejército de ese país.
En una publicación en X, el ejército instó a los residentes a “cumplir con las instrucciones y directrices de seguridad emitidas por las autoridades competentes y a obtener información de fuentes oficiales autorizadas”.
Jordania dijo este miércoles que derribó cinco misiles entrantes que tenían como objetivo la Base Aérea Muwaffaq Salti. Esa base aérea albergó aviones de combate F-35 estadounidenses y otras aeronaves.
La agencia estatal de noticias Petra de Jordania difundió el comunicado de su ejército, que añadió que no hubo heridos en el ataque y que expertos en explosivos habían examinado los escombros de las intercepciones.
Desde que Estados Unidos e Israel comenzaron a atacar a Irán el 28 de febrero, la guerra sacudió la economía global, impulsó los precios de la energía en todo el mundo y encareció muchos productos básicos, incluidos los alimentos.
Los funcionarios de los países involucrados en el conflicto bélico no lograron convertir el alto el fuego de abril en un acuerdo para poner fin de manera permanente al conflicto, en particular debido a que Israel intensificó su campaña militar en Líbano.
El derribo del helicóptero de ataque Apache y los ataques del ejército de Estados Unidos durante el martes tensaron aún más el alto el fuego, un día después de que Irán e Israel intercambiaran fuego por primera vez desde que entró en vigor la tregua.
Aunque el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, insiste en que las negociaciones con Irán para poner fin a la guerra están avanzando, alternó repetidamente entre expresar ese optimismo y advertir que estaba listo para volver a una guerra total. Irán, por su parte, demuestra resiliencia pese a haber enfrentado semanas de intensos bombardeos, apostando a que su capacidad de cerrar de manera efectiva el estrecho de Ormuz – un paso crucial para el petróleo y el gas natural del mundo – le da una fuerte carta de negociación.
Ambos países parecen estar buscando una manera de poner fin al conflicto, si pueden lograr venderlo como una victoria en casa. Pero el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, parece decidido a perseguir objetivos mucho más difíciles: el colapso del gobierno teocrático de Irán, la eliminación de su programa nuclear y la destrucción del grupo político y militar Hezbollah, aliado de Irán, en Líbano. Eso hará que el compromiso sea mucho más difícil.
Con información de AP y Reuters

