La plaza granaria viene transitando hace un par de semanas condicionada por una serie de factores que garantizan volatilidad. Por ejemplo, el conflicto bélico en Medio Oriente y el precio del petróleo Brent cotizando por sobre los 100 dólares y ninguna certeza de una pronta solución. De hecho, los contratos futuros para el próximo año vista no bajan de 80 dólares. También se debe destacar el encuentro entre Trump y Xi Jinping en Beijing en el marco del conflicto comercial entre ambas naciones. El resultado más destacable, a nuestro entender, es el acuerdo de parte del país asiático en adquirir 17.000 millones de dólares en productos agrícolas estadounidenses, para este año y los dos próximos.
La geopolítica se ha vuelto parte inseparable del análisis del mercado de granos y ahora se suma un nuevo capítulo con la visita de Putin a Xi Jinping en estos días. Por otra parte, volviendo a los fundamentos propios, el siguiente factor en importancia es el mercado climático estadounidense. La primera aduana, la siembra, se va superando con éxito y, hasta el momento, el clima acompaña la segunda en la evolución de los cultivos. Nos acercamos a la tercera, el momento de la definición de los rindes: julio para el maíz con la floración y agosto para la soja con el llenado de granos. Nerviosismo garantizado. Y como frutilla del postre, el USDA dio el martes 12 de este mes sus primeras cifras sobre la campaña 2026/27. Lo más importante: la reducción productiva interanual de maíz que nos encamina a una campaña con menores existencias de cierre. Y en soja, con rindes de tendencia, la proyección de Stock/Consumo, verdadero termómetro de Chicago, es de 6,7%, sin dejar espacio alguno para fracasos. Todo esto en un contexto de volatilidad exacerbada por el accionar de los “fondos de inversión”. Cardíacos abstenerse.
En la plaza doméstica, la realidad internacional transcurre como ruido de fondo. En trigo disponible y una vez confirmada la supercosecha a fines del año pasado, el FOB argentino se puso “On Sale”. Con embarques récord en los meses de diciembre a marzo, los despachos alcanzaron los 12 millones de toneladas. En este contexto, a la molinería se le está complicando originar mercadería con suficiente calidad, como era previsible en años de alto rinde, y el remanente se ubicaría al sur de la Ruta Nacional 5. Mientras los valores abonados rondan los US$/t 215 / 220, la paridad obtenida sobre el FOB Índice queda 20 dólares por debajo. Difícil de explicar. Misma situación para el maíz doméstico: mientras en Rosario se abonan valores cercanos a los US$/t 190, la paridad sobre FOB sólo explica 180 ¿Consumo interno traccionando? Tal vez eso explique la diferencia entre el volumen comprado por la exportación y las DJVE registradas. En soja, se confirma nuestro diagnóstico de divorcio. Quien materializó la compra de calls en Chicago pudo ver toda la suba de la plaza internacional que aquí tuvo un reflejo apenas parcial.
Por último, el trigo nuevo con valores que se ubican cercanos a los US$/t 230 aparece como una opción relativamente interesante para el productor. Pero, con una mirada un poco más amplia sobre Kansas-Diciembre, y aplicando premios históricos, los valores FAS esperables son mayores, lo que permitiría tener un panorama optimista, más si se suma la posibilidad de una eventual baja en los Derechos de Exportación.
El autor es presidente de Nóvitas SA.

