COLOMBO (AP).- Un buzo integrante de la Fuerza de Defensa Nacional de Maldivas falleció este sábado por descompresión durante las tareas de recuperación de los cuerpos de los cuatro turistas italianos ahogados en una cueva submarina del atolón Vaavu. El operativo se realizó a 50 metros de profundidad, tras el accidente del jueves.
El vocero presidencial de Maldivas, Mohammed Hussain Shareef, comunicó que la víctima murió por “descompresión submarina después de ser trasladada a un hospital en la capital”.
“La muerte demuestra la dificultad de la misión”, agregó el vocero.
El buzo militar fallecido este sábado integraba el equipo que explicó los detalles del rescate al presidente Mohamed Muizzu, cuando este visitó el centro de operaciones de los rescatistas este viernes.
El mal tiempo ha obstaculizado repetidamente los esfuerzos de rescate.
Las operaciones de búsqueda del sábado involucraron a ocho buzos locales que trabajaron por turnos para localizar a los italianos desaparecidos, informó el Ministerio de Exteriores de Italia. Los equipos iniciales ya se habían sumergido para identificar y marcar la entrada al sistema de cuevas donde desaparecieron los italianos.
Se esperaba que buzos adicionales continuaran inmersiones secuenciales en un esfuerzo por encontrar y recuperar los cuerpos y llevarlos a la superficie. La causa de las muertes sigue bajo investigación.
El rescate en el que participaba buscaba al grupo de turistas que ingresó el jueves a una cueva ubicada a 50 metros bajo el agua, un área que supera el límite de 30 metros establecido para la práctica recreativa en esa región.
El ministro de Exteriores de Italia, Antonio Tajani, afirmó que se haría todo lo posible para llevar a las víctimas de regreso a casa. Expresó sus condolencias por la muerte del buzo maldivo durante los esfuerzos de rescate.
Las autoridades ya hallaron el cadáver del instructor Gianluca Benedetti cerca de la entrada a este sector subterráneo el mismo jueves. El hombre, capitán del barco, vivía en el archipiélago desde hacía una década, luego de dejar su empleo como gerente financiero en Padua.
Los investigadores estiman que los cuatro acompañantes sí avanzaron hacia el interior de la estructura, que cuenta con tres grandes salas unidas por pasadizos estrechos. Esta modalidad presenta peligros graves debido a la imposibilidad de emerger de forma directa y a la pérdida de visibilidad que generan las “nubes de sedimento”.
El gobierno local identificó a los cuatro muertos como Monica Montefalcone, profesora de ecología; su hija Giorgia Sommacal; Federico Gualtieri, biólogo marino; y Muriel Oddenino, investigadora. Todos los académicos trabajaban en la Universidad de Génova.
Esa institución educativa detalló el viernes que Montefalcone y Oddenino viajaron al país en un plan oficial para estudiar el cambio climático, aunque aclaró que la inmersión con tanques donde ocurrió el hecho resultó una actividad recreativa particular ajena al proyecto científico. Las otras dos personas fallecidas no poseerían vinculación con la universidad.
Por el momento, las autoridades de turismo suspendieron la licencia comercial de la embarcación Duke of York, donde viajaban los turistas, a la espera de los resultados de las pericias.
La embarcación había zarpado de Malé (capital de Maldivas) el domingo anterior y fue el jueves cuando, alrededor de las 9.45, los cinco italianos descendieron a las profundidades. Los otros tripulantes del barco alertaron a la policía local a las 13.45, porque ya habían pasado cuatro horas de su inmersión y no habían recibido noticias.
De acuerdo con el análisis preliminar de los expertos, la primera hipótesis sobre la causa del accidente contempla una pérdida de orientación en el laberinto de cavernas subterráneas por la escasa visibilidad que genera la arena.
La segunda opción analiza una posible toxicidad en la mezcla de los tanques de gas. La tercera línea sugiere que uno de los buzos quedó atrapado en las rocas y el resto consumió el aire disponible al intentar asistirlo.
Carlo Sommacal, esposo de Montefalcone, declaró que su pareja “era muy rigurosa” y que “las Maldivas eran su segundo hogar”. El hombre también descartó categóricamente fallas en la preparación y aseguró que su pareja evaluaba “minuciosamente los riesgos” antes de cada inmersión.
El operador turístico italiano que gestiona el viaje de buceo en Maldivas negó haber autorizado o sabido de la inmersión profunda que violó los límites locales, dijo su abogado al diario italiano Corriere della Sera el sábado.
Orietta Stella, en representación de Albatros Top Boat, dijo que el operador “no sabía” que el grupo planeaba descender más allá de los 30 metros. Ese umbral requiere un permiso especial de las autoridades marítimas de Maldivas y el operador turístico “nunca lo habría permitido”, afirmó.
Stella añadió que la inmersión superó con creces lo que estaba previsto para un crucero científico centrado en el muestreo de coral a profundidades estándar. Las víctimas eran buzos experimentados, pero el equipo utilizado parecía ser equipo recreativo estándar en lugar de equipo técnico adecuado para el buceo en cuevas a gran profundidad, señaló.
También aclaró que Albatros solo comercializaba el crucero y no era propietaria de la embarcación ni empleaba a la tripulación, que fue contratada localmente.

