La Policía de Caucete desplegó un operativo digno de una película de acción… pero versión sanjuanina y con olor a embrague quemado. Hubo 10 allanamientos en 6 barrios y terminaron con 6 detenidos, en el marco de una investigación por picadas ilegales que tenían a medio departamento despierto a las 3 de la mañana.
Los vecinos ya no sabían si vivían en Caucete o al costado del Autódromo El Villicum. Cada noche era el mismo espectáculo: motos haciendo más ruido que una licuadora con rulemanes, escapes libres capaces de activar alarmas en departamentos vecinos y pilotos amateurs convencidos de que estaban clasificando para MotoGP.
Según trascendió, algunos corredores clandestinos se sentían el Valentino Rossi del barrio, aunque la mayoría apenas lograba doblar sin besar un cordón. Las picadas incluían todo tipo de maquinaria de alta complejidad tecnológica: motos sin patente, sin luces, sin casco… y en algunos casos, aparentemente, sin frenos ni sentido común.
La investigación avanzó después de múltiples denuncias de vecinos que ya estaban agotados de escuchar motores explotando en plena madrugada. Una jubilada habría declarado: “Cada vez que aceleraban pensaba que arrancaba un avión de Aerolíneas desde la esquina”.
Los allanamientos dejaron secuestro de motos y otros elementos vinculados a las carreras clandestinas. La gran incógnita ahora es quién será el campeón del torneo barrial “Rápido y Furioso: Caucete Drift Edition”.
Mientras tanto, en los barrios allanados reinó un silencio desconocido. Algunos vecinos salieron emocionados a la vereda solo para comprobar un fenómeno extraordinario: podían escuchar cantar a los pájaros sin que una Motomel 110 explotara a fondo en la esquina.La Policía de Caucete desplegó un operativo digno de una película de acción… pero versión sanjuanina y con olor a embrague quemado. Hubo 10 allanamientos en 6 barrios y terminaron con 6 detenidos, en el marco de una investigación por picadas ilegales que tenían a medio departamento despierto a las 3 de la mañana.
Los vecinos ya no sabían si vivían en Caucete o al costado del Autódromo El Villicum. Cada noche era el mismo espectáculo: motos haciendo más ruido que una licuadora con rulemanes, escapes libres capaces de activar alarmas en departamentos vecinos y pilotos amateurs convencidos de que estaban clasificando para MotoGP.
Según trascendió, algunos corredores clandestinos se sentían una mezcla entre Valentino Rossi y “el Brian del barrio”, aunque la mayoría apenas lograba doblar sin besar un cordón. Las picadas incluían todo tipo de maquinaria de alta complejidad tecnológica: motos sin patente, sin luces, sin casco… y en algunos casos, aparentemente, sin frenos ni sentido común.
La investigación avanzó después de múltiples denuncias de vecinos que ya estaban agotados de escuchar motores explotando en plena madrugada. Una jubilada habría declarado: “Cada vez que aceleraban pensaba que arrancaba un avión de Aerolíneas desde la esquina”.
Los allanamientos dejaron secuestro de motos y otros elementos vinculados a las carreras clandestinas. La gran incógnita ahora es quién será el campeón del torneo barrial “Rápido y Furioso: Caucete Drift Edition”.
Mientras tanto, en los barrios allanados reinó un silencio desconocido. Algunos vecinos salieron emocionados a la vereda solo para comprobar un fenómeno extraordinario: podían escuchar cantar a los pájaros sin que una Motomel 110 explotara a fondo en la esquina. Además, en pleno allanamiento en una vivienda ubicada en calle Paso de Los Andes, la policia encontro una escopeta con numeración limada, por lo que se detuvo al propietario y se dio intervención al fuero de Flagrancia.

