El oficialismo impuso su número y De la Torre llegó a la Cámara Civil en medio de tensiones políticas
El oficialismo volvió a hacer valer su mayoría y logró avanzar con la designación de De la Torre como juez de Cámara Civil, en una sesión marcada más por la lógica de los votos que por el consenso.
La movida, que ya se venía cocinando en los pasillos del poder, terminó de concretarse con el respaldo disciplinado del bloque gobernante, que no dejó margen para sorpresas ni rebeldías de último momento. La oposición, como suele ocurrir en estos casos, quedó reducida a cuestionar el procedimiento y advertir sobre la falta de acuerdos amplios en una decisión clave para el sistema judicial.
El nombramiento de De la Torre se inscribe en una estrategia más amplia del oficialismo para consolidar posiciones en espacios sensibles del Estado, especialmente en la Justicia, donde cada sillón tiene peso propio en el equilibrio de poder.
Más allá de las formalidades institucionales, lo cierto es que la designación deja en evidencia una dinámica conocida: cuando los números alcanzan, las discusiones sobran.

