Imagina que robas en el trabajo, te echan, te procesan, te condenan, Y encima te pagan la jubilación de tu ex empleo. En cualquier parte del mundo eso se llama ciencia ficción. En Argentina se llama jurisprudencia. Un ciudadano común que pierde el trabajo por conducta indebida, no cobra nada, un ciudadano común que es condenado por corrupción, va preso. Una expresidente condenada por corrupción en ejercicio de su función pública, cobra casi $10 millones por mes gracias a esa misma función pública, y le tienen que volver a pagar otros casi $10 millones de pesos por una pensión de privilegio, lógica impecable.
La prestación viene de la ley 24.018, una joyita legislativa que otorga beneficios a expresidentes y sus familias sin requisitos de edad ni años de aportes. O sea: no hace falta haber trabajado mucho. Solo haber llegado arriba. Los detalles de cómo se llegó arriba son, al parecer, irrelevantes para el trámite. Durante años Cristina Kirchner cobró un adicional por zona austral porque su domicilio declarado era en Santa Cruz. Provincia a la que, con la misma frecuencia con que uno visita a un dentista, ella se aparecía, (Otra estafa al estado). Ese plus finalmente quedó afuera de la orden judicial. Pequeña victoria moral para la geografía argentina.
El juez Fantini, en un momento de claridad sideral, escribió en su fallo que si esto le pasara a cualquier otro habitante, los recursos del Gobierno serían rechazados «sin mayores miramientos», dicho de otro modo, hay jubilados que cobran $380.000 pesos por mes y llevan años peleando por un reajuste. Y hay otros casos donde la Justicia se apura a garantizarle a Cristina Kirchner $20 millones extras, con carácter urgente y alimentario, es que le tiene que dar la chechona al bebé Máximo. El sistema funciona, solo que no para todos por igual, los jueces ordenaron el pago argumentando que la prestación tiene carácter alimentario y que sin ella la demandante quedaría en situación de «desprotección», «Desprotección, esa es la palabra que usaron. Con toda la que se llevaron, hablan de «Desprotección alimentaria»
Para una persona con propiedades, abogados, militantes, y una condena firme de la Corte Suprema, en algún rincón del país, un jubilado que cobra la mínima leyó eso y se quería pegar un tiro en la bolas como Capusotto. La Anses puede ir a quejarse ante la Corte Suprema, ese recurso se llama «recurso de queja», que es exactamente lo que siente el 99% de los argentinos al leer esta nota. Mientras tanto, el pago sigue, la condena también, y la pensión de privilegio, por supuesto que también. Para cualquier jubilado la justicia siempre llega tarde, pero para Cristina Kirchner llegó en F1 delívery.

