“El Ministerio de Capital Humano informa que entre diciembre de 2023 y febrero de 2026 (última información disponible al momento de responder esta pregunta) la evolución real de los haberes, es decir, de la movilidad fue del +12,1%”, señala el informe elevado hoy al Congreso Nacional por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en el inicio de la respuesta a la pregunta 1327, sin más detalle sobre la cuestión, ni discriminación según tipo de ingreso previsional.
¿Cuál fue la variación del poder de compra o del valor real de los ingresos jubilatorios desde aquel último mes de 2023? Estrictamente, si se observa qué ocurrió con el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Indec y con haberes previsionales propiamente dichos -sin considerar el bono de refuerzo-, la comparación arroja, efectivamente, una recuperación de 12%, un índice que está sumamente lejos de compensar la enorme pérdida que tuvieron esos ingresos en los años previos.
Sin embargo, si se mira el universo de las prestaciones a cargo de la Anses a adultos mayores y personas con discapacidad, para la mayoría no hubo recuperación alguna; por el contrario, hubo caídas significativas del poder adquisitivo que, a marzo y en algunos casos, superan el 18%.
En el caso de quienes, dentro del sistema contributivo, cobran el ingreso conformado por el haber mínimo y el bono -unas 2,93 millones de personas-, la pérdida en el período considerado en el informe (diciembre de 2023 a febrero de 2026) fue de 11,9%.
La explicación a la disparidad en lo ocurrido con los ingresos reales está en el congelamiento del bono adicional, que desde marzo de 2024 está en $70.000. Si esa parte del ingreso se hubiera actualizado de igual manera que los haberes propiamente dichos, ahora rondaría los $200.000.
Entre enero de 2024 y febrero de 2026, la inflación acumulada fue de 203,3%, según el dato del instituto oficial de estadística (que se refiere al precio de un conjunto de bienes y servicios que, lógicamente, puede no representar el gasto de los diferentes hogares).
¿Qué pasó desde entonces con los diferentes grupos de prestaciones a cargo de la Anses?
El bono o refuerzo es cobrado por unos 2,93 millones de jubilados del sistema contributivo titulares de solo un haber mínimo; algo más de 210.200 perceptores de la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM), y alrededor de 1,4 millones de pensionados del régimen no contibutivo (como quienes tienen pensiones por invalidez, o por ser madres de siete o más hijos).
En total, son unas 4,5 millones de personas con prestaciones abonadas por la Anses. Sobre el universo total (incluyendo jubilaciones y pensiones superiores al monto mínimo), se trata de seis de cada diez. Si se excluyen las pensiones por discapacidad, para considerar solo las prestaciones a adultos mayores, se trata de la mitad de los prestatarios, ya que 3,14 millones de jubilados y pensionados perciben más que el haber mínimo, y también 3,14 millones son los que cobran, o bien el monto básico del sistema contributivo, o bien la PUAM, según un análisis de la estadística recientemente publicada por la Subsecretaría de Seguridad Social.
Los porcentajes que muestran las mejoras o caídas del poder de compra de los ingresos surgen de comparar cuánto podía comprarse en el momento de inicio y cuánto se podía adquirir en el momento final del período considerado. Por ejemplo, si en el punto de partida un jubilado con el haber mínimo más el bono cobró $100 y con eso compró bienes y servicios que también valían $100, en el momento final de la comparación el ingreso será de $267,10 (la suba acumulada fue de 167,1%), en tanto que para adquirir toda la canasta de consumo tendría que desembolsar $303,3 (la inflación fue de 203,3%). Así, el ingreso de $267,1 alcanzará para comprar el 88% de los productos. Y habrá perdido el 12% de su capacidad adquisitiva.

