la Justicia sanjuanina falló a favor de la empresa y avaló una presentación destinada a garantizar la continuidad de la actividad. Es decir, mientras unos ponen la firma, otros miran de reojo el botín.
Del otro lado, «Y PARA MI QUE HAY» insiste con una estrategia que mezcla bloqueo, reclamo y expectativa, si la mina está en San Juan pero pasa “cerquita” de La Rioja, entonces algo debería morder. Una especie de peaje imaginario donde el tránsito es ajeno, pero la caja la hace propia. La empresa, mientras tanto, reorganiza caminos y evita el atajo riojano. La operación sigue, el fallo la respalda y el «Y PARA MI QUE HAY» queda en modo cazador de migas, mirando el asado desde la medianera y esperando que alguien le tire un hueso.

