El peronismo entró en modo “Black Friday político con resaca”: todo en cuotas, sin interés… pero con intereses creados. Una especie de liquidación ideológica donde te llevás dos contradicciones y te regalan un discurso épico vencido en 2023.
Arranquemos por el cerebro de la operación: Sergio Uñac, que vio que ordenar el PJ era imposible, así que inventó la “interna en cuotas”. Se unen hoy, un cargo, y el resto lo financian en cómodas confrontaciones internas hasta 2027. Sin interés, pero con memoria.
Mientras tanto, en otra mesa (El peronismo tiene más mesas que un tenedor libre un domingo al mediodía) están Miguel Ángel Pichetto, Guillermo Moreno y Sergio Massa jugando al “quién es más peronista que Perón”. El problema es que Perón no está para desempatar, y los VAR ideológicos los maneja un tal Paletta. Hay más versiones del peronismo que excusas de Caputo cuando le preguntan por la inflación.
Volvamos a Uñac, que organizó una cena en el Palladio Hotel. Un lugar con mística, porque ha sido central de operaciónes de varios candidatos, la última Patricia Bullrich en 2023, un hotel donde los sueños políticos hacen check-in, y salen por la puerta de emergencia. En la mesa; Juan Manzur, Gerardo Zamora y José Neder. Cuatro tipos con cara de “vamos a reconstruir la patria que está destruyendo Milei”, pero pidiendo agua con gas y mirando de reojo quién agarra primero la lapicera. Mucho gesto solemne, pero el único consenso firme era el postre.
La idea es brillante: armar el “peronismo del interior”. Traducido: “che, ¿y si por cinco minutos no le pedimos permiso a Buenos Aires?”. Un acto revolucionario, casi tan extremo como decirle que no a un dirigente histórico o pedir empanadas sin pasas en Córdoba y para colmo sin culpa. Aparece Juan Manuel Olmos con una teoría geopolítica que haría llorar a cualquier mapa, el interior llega hasta la General Paz. Después de eso, ya es otra dimensión, una especie de Marte, pero con todólogos con verdaderos títulos en todologias universales.
Se suman nombres como Victoria Tolosa Paz, Guillermo Michel, Kelly Olmos y Guillermo Snopek, una banda hermosa, lástima que cada uno está afinando en una tonalidad distinta y el director de orquesta está de licencia psiquiátrica. Ahora, atención al plan electoral, porque esto merece premio como novedad; una interna nacional por capítulos, El PJ convertido en una gran únidad básica: NEA: Noviembre (capítulo piloto)
NOA: Diciembre (final de temporada antes de las vacaciones), Enero: vacaciones, porque ni el militante más fanático banca 42 grados, Centro: Febrero (el alargue), Sur: Marzo (final abierto, tipo “interpretalo vos”).
Todo abierto, votan afiliados, no afiliados, y si te distraés, vota también el remisero que estaba esperando a un pasajero. Y lo mejor, los candidatos pueden ser peronistas o no, es decir, el PJ ahora funciona como boliche inclusivo a las 4 AM: “vení como estés, total después vemos si eras del grupo”. En paralelo, Uñac y su gurú Juan José Álvarez charlan con Rodolfo Gabrielli y Juan Manuel Urtubey. Todos analizan, todos proyectan, y ninguno hace contacto visual cuando llega la cuenta. El verdadero consenso peronista sigue siendo histórico: pagar, paga otro.
El peronismo no está dividido, está en modo buffet libre, cualquier plato es rico y le dan al diente. Cada uno se sirve lo que quiere, mezcla las salsas como quiere, y después hay que ver quien se hace cargo de lo bueno y de lo malo.

