El mercado de fusiones y adquisiciones (M&A) en la Argentina mostró señales de recuperación en el último año, en un contexto todavía marcado por la incertidumbre política y la volatilidad económica. Según un informe de KPMG, el valor total de las operaciones alcanzó los US$8500 millones, lo que representa un fuerte crecimiento del 63% interanual, aunque el número de transacciones se mantuvo prácticamente estable.
En total se registraron más de 100 operaciones, apenas un 1% más que en 2024. Este contraste entre volumen y monto refleja un mercado con menos operaciones, pero de mayor escala, con varios acuerdos que superaron los US$1000 millones.
Entre las transacciones más relevantes se destacaron la compra de activos de Petronas por parte de Vista, la adquisición de Despegar por Prosus y la toma del control de Telecom sobre la filial argentina de Telefónica. Estos movimientos consolidaron el protagonismo de sectores como energía, recursos naturales y tecnología, que concentraron el mayor interés de los inversores.
“El año mostró señales positivas, aunque limitadas por el contexto local. Hacia el último trimestre se consolidó un mayor optimismo tras el resultado electoral”, señaló Andrea Oteiza, socia de Deal Advisory de KPMG en Argentina.
Del total de operaciones, 57 fueron entre jugadores locales, mientras que 35 correspondieron a inversiones internacionales. Estados Unidos y Brasil lideraron el origen de los capitales extranjeros.
Un dato relevante es que casi la mitad de las compañías extranjeras concretaron en 2025 su primera incursión en el país, lo que sugiere un renovado interés por el mercado argentino, en paralelo a una desaceleración en la salida de multinacionales.
Además, las operaciones entre empresas locales mostraron una recuperación marcada en la segunda mitad del año, en línea con una mejora en las expectativas económicas.
El informe destaca un cambio en la lógica de las transacciones. Predominaron las operaciones de carácter estratégico —orientadas a expandirse en nuevos sectores o mercados— por sobre las puramente financieras.
En este escenario, los fondos de private equity adoptaron una postura más cautelosa, reduciendo la cantidad de operaciones pero aumentando el tamaño promedio de las inversiones.
A nivel regional, América Latina registró más de 3000 transacciones por un total de US$119.000 millones, con un crecimiento del 19% en valor. Este dinamismo estuvo acompañado por procesos más rigurosos de evaluación, con mayor foco en la generación de caja, la solidez operativa y la gestión de riesgos.
De cara a este año, el panorama aparece más dinámico. En la Argentina, el avance de reformas estructurales y programas como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) podrían impulsar especialmente sectores como energía y minería.
Según KPMG, se espera una mayor participación de capitales extranjeros y un crecimiento de las operaciones vinculadas a recursos naturales, infraestructura y servicios financieros. Sin embargo, el contexto global —marcado por tensiones geopolíticas y cambios regulatorios— seguirá siendo un factor clave para el apetito inversor.
En ese marco, el mercado de M&A evoluciona hacia un esquema más selectivo y disciplinado, donde las decisiones de inversión responden menos a la abundancia de liquidez y más a la necesidad de adaptación estratégica.
“La actividad en sectores vinculados a la explotación de recursos naturales estratégicos, particularmente energía y minería, se intensificará a partir de la aprobación de los proyectos del RIGI y, junto a los programas de concesiones y privatizaciones, podrá ser un vector de recuperación del sector de la construcción”, señaló Ramiro Isaac, director de M&A & Debt Advisory de KPMG Argentina.

