Los sanjuaninos amanecieron con una nueva emoción: mirar la SUBE con miedo. Porque sí, el boleto de colectivo decidió evolucionar… pero hacia el lado incorrecto del bolsillo.
Desde ahora, subirse al bondi no es solo un viaje: es una inversión emocional. El pasaje pasó a costar $1.070, lo que incluye (según rumores no confirmados) vistas panorámicas, adrenalina al pagar y la posibilidad de reflexionar sobre tus decisiones financieras.
Antes pagabas $810 y te dolía. Ahora pagás $1.070 y directamente te replanteás caminar… o mudarte más cerca.
El Gobierno asegura que hay subsidios para que no duela tanto, aunque los usuarios sostienen que el dolor sigue viniendo con recargo.
Además, el boleto escolar seguirá siendo gratuito, lo que convierte automáticamente a los estudiantes en los nuevos millonarios del transporte público.
Es decir, viajar en colectivo ya no es transporte, es una experiencia extrema.

