En Caucete la Policía fue a buscar una cosa… y se llevó otra. Como quien va por pan y vuelve con una plantación clandestina digna de catálogo botánico.
El operativo arrancó como un clásico policial: un allanamiento en el barrio Felipe Cobas por un robo menor. Orden judicial en mano, efectivos de la Comisaría 9° irrumpieron en la vivienda con la expectativa de recuperar objetos sustraídos. Hasta ahí, rutina. Expediente prolijo, procedimiento estándar, café frío en la comisaría.
Pero claro, en San Juan la realidad siempre tiene un guionista con sentido del humor.
Porque lo robado no apareció. Ni rastros. Ni una cuchara. Pero al fondo… sorpresa: un pequeño emprendimiento verde, bien regado y con ambiciones. Nada menos que una docena larga de plantas de cannabis, varias superando los dos metros, como si alguien hubiera decidido convertir el patio en una versión doméstica de Ámsterdam, pero sin turistas y con vecinos mirando de reojo.
Ahí nomás, lo que era un procedimiento por robo mutó en operativo antidroga. Cambio de libreto en tiempo real. Llamado urgente a Drogas Ilegales, intervención federal y la postal de siempre: plantas secuestradas, moradores notificados y el expediente que crece como… bueno, como las plantas que encontraron.
Tres adultos quedaron pegados a la causa, ahora bajo la lupa de la Justicia Federal. Mientras tanto, el barrio suma una historia más a esa colección de “cosas que no deberían estar, pero están”.
Moraleja caucetera: en algunos patios no se pierden las cosas… se cultivan.

