El ministro de Economía, Luis Caputo, salió al cruce de las voces que advierten sobre el impacto del modelo económico en el tejido industrial y defendió la lógica de la reconversión como parte natural del proceso de cambio. Para ilustrar su argumento, eligió dos ejemplos concretos del mundo empresario: Fate y Lumilagro. Dos empresas. Dos decisiones.
“La realidad es heterogénea”, admitió Caputo ante líderes del sector privado. “No todos ante los mismos escenarios reaccionan igual”, justificó en el AmCham Summit 2026, que se lleva a cabo en el Centro de Convenciones y Exposiciones (CEC). Y con esa frase construyó el eje central de su exposición: el modelo no garantiza resultados iguales para todos, sino incentivos correctos para quienes estén dispuestos a adaptarse. La diferencia, según el ministro, está en la decisión empresarial, no en las condiciones del entorno.
“Cambió la música, hay que cambiar el paso. Bueno, algunos no lo quieren cambiar”, dijo Caputo. El caso Fate fue presentado como el contraejemplo. Su dueño, dijo el ministro, optó por cerrar ante la apertura de la competencia. “Si no caza más en el zoológico, cierra”, resumió.
Lumilagro, en cambio, dijo que eligió competir. Ante la irrupción en el mercado de los termos Stanley, la empresa no se replegó “sino que invirtió, mejoró su producto, ganó competitividad y hoy registra récords de ventas y exportaciones”. En ese sentido, dijo que la gente se beneficia de comprar un termo mejor a precio más bajo. “Eso es lo que genera la competencia”, remarcó.
La referencia no fue casual. En un contexto en el que el cierre de industrias y la pérdida de empleo manufacturero alimentan la crítica al rumbo económico, Caputo eligió instalar la narrativa de la reconversión como respuesta. “Hay industrias que dejan de producir bienes y prestan servicios. Es parte de la reconversión”, dijo, y agregó que en los países más desarrollados el gasto en servicios supera el 70% del total, contra el 60% que registra la Argentina. El proceso, dijo, es global e inevitable; lo que el Gobierno puede hacer es acelerar la transición.
“Los mejores 18 meses de las últimas décadas”
Sobre el frente macroeconómico, Caputo rechazó con énfasis la existencia de un trade off entre desinflación y crecimiento, uno de los debates que recorre el mundo económico desde que la inflación volvió a acelerarse. Hoy se conocerá el dato de marzo y las consultoras privadas esperan que esté arriba de 3%. Lo mismo dijo el ministro ayer y atribuyó ese repunte a una caída en la demanda de dinero vinculada al proceso electoral con una dolarización masiva, y al impacto de la guerra de Medio Oriente.
Con ese diagnóstico, proyectó que a partir de abril se iniciará una desaceleración inflacionaria importante, en paralelo con una recuperación de la actividad. “Los próximos 18 meses, van a ser probablemente los mejores de la Argentina”, anticipó.
También señaló que el país crecerá más que cualquier otro en los próximos 30 años. El fundamento, según su lectura, descansa en tres pilares: la estabilización macroeconómica alcanzada “por decisión propia y no forzada por el mercado”, los incentivos adicionales para la inversión introducidos para compensar décadas de baja credibilidad y carga impositiva elevada, y el liderazgo internacional del presidente Javier Milei, al que describió como “uno de los tres líderes mundiales más importantes”, condición que, a su juicio, funciona como un atajo hacia las inversiones.
El mensaje final fue directo al auditorio empresarial. “Se han comido algunas curvas: enero de 2024, marzo y septiembre de 2025 [en referencia a las expectativas de devaluación]. Hay que cambiar el paso y dejar de sobrestockearse creyendo que viene lo peor”, dijo, y convocó al sector privado a participar activamente del proceso de cambio. “Este Presidente y este Gobierno hacen las cosas bien. Cuando lo sepas, participá. La Argentina va a ser el país que más va a crecer en los próximos 30 años”. concluyó.

