MOSCÚ.– El Kremlin ratificó este lunes su plena disposición para recibir el uranio enriquecido de Irán, en el marco de un posible pacto de paz con Estados Unidos.
Dmitri Peskov, vocero de la presidencia rusa, recordó que esta iniciativa del mandatario Vladimir Putin surgió durante diversos contactos previos con Washington y otros países de la región.
Pese a que la propuesta se mantiene firme y vigente, no tuvo una continuidad formal en los hechos hasta el momento. El anuncio oficial de Moscú coincide con el cierre de una ronda de diálogos en Pakistán entre delegados de Teherán y la administración estadounidense que terminó sin resultados favorables para un cese de las hostilidades.
Rusia, que posee el mayor arsenal atómico del planeta, insiste en que este traslado de material es una herramienta clave para destrabar el conflicto.
En sintonía con estas definiciones políticas de alto nivel, la empresa estatal Rosatom aceleró el retiro de sus especialistas de la planta de Bushehr. El director general de la firma, Alexéi Lijachov, confirmó a la prensa internacional el traslado de 108 técnicos hacia la ciudad de Isfahán este lunes.
Esta medida de precaución forma parte del plan de evacuación que se activó poco después del estallido de la guerra el pasado 28 de febrero.
En la central nuclear solo quedará una delegación final integrada por veinte empleados calificados. Este grupo reducido tendrá a su cargo la gestión de los equipos críticos y la supervisión de la seguridad operativa de la instalación en plena crisis.
La salida masiva de expertos marca una etapa nueva en la asistencia técnica de Moscú ante el incremento de las acciones militares de Israel y las fuerzas de Estados Unidos.
La situación en la central de Bushehr, el único complejo de energía nuclear civil en Irán con un reactor de mil megavatios, es motivo de alerta permanente. Las instalaciones sufrieron al menos cuatro ataques militares directos en el transcurso de las últimas semanas.
El incidente más grave ocurrió el pasado 4 de abril, cuando un agente de seguridad de la planta perdió la vida durante una incursión armada. No obstante, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) verificó, mediante un análisis detallado de imágenes satelitales, que no existen daños estructurales en los reactores.
El complejo, cuya construcción y operatividad dependen de la tecnología y el personal de la firma Rosatom, se ubica hoy en el centro de la disputa por el control estratégico de la zona frente a los bombardeos constantes.
Por otra parte, el gobierno ruso expresó un duro rechazo a las recientes advertencias de Donald Trump sobre un bloqueo total del estrecho de Ormuz. Esta ruta marítima es una vía de paso esencial para el comercio energético global y se encuentra bajo una parálisis operativa desde el inicio de los ataques contra objetivos iraníes.
Peskov calificó estas amenazas como un factor que afecta de forma negativa la estabilidad del mercado internacional. Para la administración de Putin, la interrupción de esta vía de navegación suma una presión excesiva a una economía mundial que ya padece las duras consecuencias del choque bélico.
La propuesta de custodiar el uranio enriquecido de Irán en suelo ruso surge como un contrapeso diplomático para evitar una mayor inestabilidad en el suministro de energía.
El retiro de los técnicos de Rosatom y la reiteración de la oferta de Putin dibujan un panorama incierto para la seguridad regional en Medio Oriente.
Mientras la presencia de expertos rusos se reduce al mínimo en la zona de combate, la posibilidad de un acuerdo para el traslado del material radiactivo parece lejana tras el fracaso de las conversaciones en Pakistán.
La comunidad internacional sigue con atención los reportes técnicos sobre la integridad de las plantas nucleares frente a la continuidad de los ataques en suelo iraní.
El destino del programa atómico iraní y la reactivación del comercio en el Golfo dependen ahora de una negociación política que no logra avances concretos frente a la lógica de la fuerza armada que domina la región.
La oferta de Moscú se mantiene como una de las pocas opciones sobre la mesa para evitar que el conflicto derive en una crisis nuclear de alcance global, aunque la falta de voluntad entre las partes posterga cualquier solución definitiva.
Agencia AFP

