LIMA.– Tras una jornada electoral cargada de tensión por retrasos e inconvenientes en los centros de votación, Perú anunció que reabrirá las mesas de sufragio el lunes para que unas 63.000 personas que se quedaron sin votar por falta de cédulas, ánforas y otros materiales de sufragio puedan hacerlo en sus respectivos lugares.
El “JNE dispone ampliar el horario de votación, desde las 07.00 horas hasta las 18.00 horas, del lunes 13 de abril, en aquellas centros de votación donde la ciudadanía no pudo ejercer su derecho al sufragio este 12 de abril”, dijo el Jurado Nacional de Elecciones en su cuenta de X.
Los comicios del domingo estuvieron marcados por problemas logísticos, el malestar entre los candidatos y una intervención policial en la sede de la autoridad electoral.
Los sondeos preliminares de boca de urna del domingo ubicaban a Rafael López Aliaga, candidato de derecha, en la delantera, con el 21,13% de los votos. Luego le sigue Keiko Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori, con el 16,94%.
Con estos resultados, el país andino tendría un balotaje en junio, lo que prolongaría la incertidumbre en el tercer mayor productor mundial de cobre que busca frenar los escándalos de corrupción y la expansión del crimen organizado.
Los peruanos asistieron el domingo a las urnas para votar por un nuevo presidente y miembros del Congreso, en unos comicios con una treintena de candidatos presidenciales tras años de agitación política y aumento de la inseguridad que han erosionado la confianza de los electores en las instituciones.
Las urnas abrieron a las 7.00 hora local con retrasos de hasta tres horas en algunas zonas, incluidas la capital, por la demora en la instalación de mesas de votación y la inasistencia de ciudadanos encargados de recibir a votantes, que llevaron a las autoridades a extender una hora el cierre electoral hasta las 18.00 hora local (20.00 en la Argentina) para las 27,3 millones de personas habilitadas para votar.
Desde las primeras horas de la mañana, los ciudadanos reportaron demoras en Surco, Magdalena, San Isidro, Miraflores, San Juan de Miraflores y otros distritos del área metropolitana de Lima, lo que generó largas filas y frustración entre la población.
El jefe jurado electoral (JNE), Roberto Burneo, anunció acciones legales contra la firma encargada de distribuir el material electoral.
Antes de las elecciones, los datos indicaban que más del 90% de los peruanos tienen “poca” o “ninguna confianza” en su gobierno y su parlamento, la cifra más alta de América Latina, según la encuesta regional Latinobarómetro.
“No hay esperanza, con tantas cosas que han pasado. No tengo un candidato”, dijo Luis Peña, un lustrabotas de 55 años el día de los comicios.
Con el récord de 35 candidatos, los peruanos tuvieron una gama de opciones entre políticos de extrema derecha e izquierda, empresarios y hasta un excomediante, que abogan por un cambo radical en el país.
Tras el cierre de las urnas, los sondeos eran liderados por la derechista Keiko Fujimori, quien postula por cuarta vez tras perder en balotaje las tres elecciones anteriores. Se ha presentado como garantía del orden y la estabilidad económica, atrayendo votantes alarmados por el aumento de la delincuencia.
Sin embargo, la candidata -hija del fallecido expresidente Alberto Fujimori, quien estuvo 16 años preso por abusos a los derechos humanos- continúa generando polarización por su legado familiar y problemas legales pasados.
En una entrevista con la AFP en vísperas de la elección, Fujimori prometió expulsar migrantes irregulares, atraer inversiones estadounidenses y sumarse al bloque de gobiernos de derecha de la región.
Con ocho presidentes desde 2018, la vertiginosa rotación impulsada por un fragmentado Congreso y alianzas gobernantes débiles han llevado al país a que ningún mandatario electo haya logrado terminar en la última década su periodo de cinco años.
“La gente realmente desprecia el Congreso actual”, dijo Martín Cassinelli, del Atlantic Council. “Los reconocen como responsables del caos político que hemos tenido”, agregó.
En la última semana emergió el exalcalde limeño Ricardo Belmont, un empresario y periodista de 80 años, ubicándose en segundo lugar de favoritismo antes de las elecciones. Le seguía el popular humorista e imitador de expresidentes Carlos Álvarez, una preferencia de los ciudadanos que no pareció repetirse en los comicios. Ambos candidatos crecieron en las encuestas con un claro mensaje antisistema.
Otra de las figuras emergentes fue el ultraconservador y exalcalde de Lima Rafael López Aliaga, un empresario con ideas socialmente conservadoras, que según los primeros datos de al menos una encuestadora entraba el domingo en la contienda por la segunda vuelta.
Por su parte, la encuestadora Ipsos señalaba al izquierdista Roberto Sánchez, quien ha prometido indultar al expresidente preso Pedro Castillo (2021-2022), como el segundo de los contendientes con más votos.
Quienes pasen al balotaje se enfrentarán a un dividido Congreso, que podría complicar el esfuerzo del próximo gobernante para aprobar leyes y evitar riesgos de destitución.
Algunos candidatos han prometido cadena perpetua para los funcionarios corruptos y reducir drásticamente el numero de ministerios como medida de austeridad y “evitar” sobornos.
La inseguridad es otro de los problemas de Perú, que pese a la constante crisis política ha mantenido a flote su economía, en medio de una ola de extorsiones, aumento del crimen, el narcotráfico y la minería ilegal.
Entre 2018 y 2025, los homicidios se duplicaron y las extorsiones se multiplicaron por ocho. La principal preocupación de los peruanos es la violencia que coincide con la llegada de grupos criminales extranjeros, en guerra con los locales. Los discursos de campaña se enfocaron en combatirlos con mano de hierro.
Algunos de los candidatos propusieron ampliar el papel de los militares en la seguridad interna. Otros incluso dijeron que buscarían retirar al país de la Corte Interamericana de Derechos Humanos para aplicar la pena de muerte.
“No es un cliché, pero es la elección más compleja en la historia del país”, dijo Piero Corvetto, jefe de la oficina electoral ONPE.
Agencias AFP, ANSA y Reuters

