En el marco del regreso de la misión Artemis II, uno de los conceptos clave es el de amerizar, el procedimiento mediante el cual la cápsula Orión finalizó su viaje.
Según la definición de la Real Academia Española (RAE), “amerizar” es “amarar”, es decir, posarse un avión u otra aeronave en el agua. También existen otras formas válidas con el mismo significado, como “acuatizar” y “amarizar”.
Este tipo de maniobra se utiliza en misiones espaciales para garantizar un descenso controlado sobre superficies acuáticas, donde las condiciones permiten una recuperación más segura de la tripulación.
En el caso de Artemis II, la nave realizó un splashdown, término en inglés que refiere justamente a este tipo de amerizaje controlado.
Durante esta etapa, la cápsula atravesó la atmósfera terrestre a gran velocidad y, en los últimos minutos, desplegó paracaídas para reducir la velocidad antes de impactar sobre el océano. El operativo fue previsto en el océano Pacífico, frente a la costa de San Diego, en los Estados Unidos.
La cápsula Orión amerizó en el Océano Pacífico, frente a la costa de San Diego, y completó el regreso a la Tierra de la tripulación de Artemis II. Equipos de la NASA y del ejército estadounidense extrajeron a la los cuatro astronautas y los trasladan en helicóptero al buque USS John P. Murtha.
El amerizaje permite reducir riesgos en la fase final del vuelo, ya que el impacto sobre el agua resulta más controlable que sobre superficie terrestre.
En este tipo de procedimientos, equipos de rescate especializados esperan en la zona para asistir a la tripulación apenas finaliza el descenso. De este modo, el cierre de la misión Artemis II no solo marcó el final de un viaje de 10 días, sino también una instancia clave para validar los sistemas que se utilizarán en futuras expediciones tripuladas.

