LONDRES.– El rey Carlos III viajará a Estados Unidos a fines de abril en una visita oficial, según informó el Palacio de Buckingham, en una decisión que genera cuestionamientos al coincidir con la guerra en Medio Oriente y en medio de crecientes tensiones entre Washington y Londres.
El anuncio desató una ola de críticas entre parlamentarios británicos, que calificaron el viaje como una “humillación” por realizarse en pleno conflicto y reclamaron su aplazamiento. Sin embargo, desde el gobierno británico consideran que la visita del monarca puede contribuir a recomponer el vínculo con Donald Trump, deteriorado en las últimas semanas a raíz de la guerra con Irán.
La confirmación del viaje se produjo, además, el mismo día en que Trump volvió a arremeter contra sus aliados europeos por su falta de apoyo en el conflicto y los instó a involucrarse directamente en el estrecho de Ormuz.
“A todos esos países que no pueden conseguir combustible por culpa del estrecho de Ormuz, como el Reino Unido, que se negó a involucrarse en la decapitación de Irán, les tengo una sugerencia. Primero, compren a Estados Unidos, tenemos de sobra; y segundo, ármense de valor, vayan al estrecho y ¡tómenlo!“, escribió en su red social Truth.
También aseguró que su país no ayudará más a los aliados de la OTAN que se negaron a participar de los ataques contra el régimen iraní. “Tendrán que aprender a defenderse, Estados Unidos ya no estará ahí para ayudarlos, igual que ustedes no estuvieron ahí para nosotros”, advirtió.
Entre quienes manifestaron sus reparos, se encuentra el líder de los liberaldemócratas, Ed Davey, quien apuntó contra el primer ministro Keir Starmer por no suspender el encuentro.
“El primer ministro está demostrando una asombrosa falta de carácter al seguir adelante con esta visita de Estado mientras Donald Trump trata a nuestro país con desprecio”, sentenció Davey, según consignó The Guardian.
“Enviar al rey de visita de Estado a Estados Unidos después de que Trump calificara a nuestra Marina Real de “juguetes” es una humillación y una muestra de un gobierno demasiado débil para enfrentarse a los abusadores. ¿Qué atrocidad más tiene que cometer Trump para que el gobierno entre en razón y cancele la visita de Estado?“, cuestionó luego Davey, en diálogo con el diario británico.
En este contexto, Carlos y su esposa, la reina Camilla, viajarán a Estados Unidos en una visita planificada desde hace tiempo para conmemorar el 250° aniversario de la independencia del país.
“El programa de sus Majestades celebrará los vínculos históricos y la relación bilateral moderna entre el Reino Unido y Estados Unidos”, señalaron desde el Palacio de Buckingham, que subrayó que el viaje se realiza por recomendación del gobierno británico.
La Casa Real precisó además que las fechas exactas serán confirmadas más adelante y adelantó que, tras su paso por Washington, los monarcas se trasladarán a Bermudas, en lo que será el primer viaje del rey a un territorio de ultramar desde su coronación en 2022.
Trump, que ha manifestado reiteradamente su admiración por la familia real, aseguró a mediados de marzo estar “ansioso” por recibir al monarca. El presidente republicano dijo que la visita comenzaría el 27 de abril con una cena de gala en la Casa Blanca al día siguiente. “Estoy deseando pasar tiempo con el rey, a quien respeto enormemente”, escribió en Truth Social. “¡Será FANTÁSTICO!”, celebró.
Será la primera visita de Estado de un monarca británico desde 2007, cuando la reina Isabel II —madre de Carlos— realizó el cuarto viaje de este tipo a Estados Unidos durante su reinado.
El viaje se da en un contexto internacional especialmente delicado, marcado por la guerra en Medio Oriente, iniciada el 28 de febrero tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, y con fuerte impacto en la economía global.
En paralelo, Trump mantiene una relación tensa con el primer ministro británico, Keir Starmer, a quien acusa de haber brindado un apoyo insuficiente a la ofensiva. “No estamos tratando con Winston Churchill”, lanzó a comienzos de marzo, en alusión al rol del Reino Unido en el conflicto.
El malestar también se refleja en la opinión pública. Según una encuesta de YouGov publicada la semana pasada, el 49% de los británicos se opone a la visita. La iniciativa generó además rechazo en el Parlamento: el líder liberal demócrata, Ed Davey, sostuvo que ese honor “no debería concederse a alguien que insulta y daña” al Reino Unido “de manera repetida”.
Trump ya había sido recibido en visita oficial en el Reino Unido en septiembre pasado, por segunda vez.
Agencias AP, AFP y Reuters

