Con corte de cinta, discurso optimista y promesas de continuidad, el gobernador Marcelo Orrego y la intendenta Susana Laciar dejaron oficialmente habilitada la repavimentación de la Avenida Alem, una de las arterias más transitadas —y sufridas— de la Ciudad de San Juan.
La obra abarca el tramo que va desde 9 de Julio hasta el lateral de Circunvalación, un corredor clave que conecta barrios, escuelas, comercios y paciencia ciudadana en horas pico.
No es un simple “lavado de cara”: se trata de una intervención integral que mejora la circulación, refuerza la seguridad vial y busca —al menos en los papeles— aliviar el trajín diario de miles de vecinos.
🚧 Asfalto nuevo, discurso conocido
Durante el acto, Orrego destacó que la obra forma parte del Plan Provincial de Pavimentación, un programa que promete llegar a toda la provincia “sin distinción de colores políticos”. Traducción simultánea: el asfalto también hace campaña.
El mandatario subrayó que la Avenida Alem no es cualquier calle: es un eje neurálgico por donde circula buena parte de la vida urbana, desde colectivos hasta alumnos con sueño y comerciantes con cuentas que no esperan.
🧱 Más que una calle, un termómetro social
Desde el municipio, Laciar puso el acento en el impacto cotidiano: la obra beneficia directamente a cientos de viviendas y a miles de sanjuaninos que usan la traza como conexión norte-sur.
Porque, seamos claros: cuando el asfalto falla, la bronca no tarda en aparecer. Y cuando se arregla, también suma… aunque no alcance para tapar otros baches.
📆 Lo que viene
El Gobierno ya anticipó que esto es apenas una pieza de un plan más amplio que continuará durante 2026, con nuevas intervenciones en arterias estratégicas de la provincia.
Promesa en mano, ahora queda lo más difícil: que el ritmo de obra le gane al ritmo del desgaste.

