NUEVA YORK.- El expresidente venezolano Nicolás Maduro compareció por segunda vez ante los tribunales federales de Manhattan en una audiencia clave que comienza a marcar el rumbo de su situación judicial. Aunque el líder chavista buscaba que se desestimaran los cargos por narcotráfico en su contra, el juez Alvin Hellerstein rechazó anular el caso.
No obstante, el magistrado puso en duda el argumento de la fiscalía para bloquear el acceso a fondos por parte del Estado venezolano, en un contexto en el que las relaciones entre Washington y Caracas se han suavizado. De todas formas, el juez no emitió todavía una decisión sobre este punto ni tampoco estableció una fecha para la próxima audiencia.
Esta instancia tuvo lugar más de dos meses después de que él y su esposa, Cilia Flores, fueran capturados en Caracas durante el sorpresivo operativo estadounidense, el 3 de enero.
Como se esperaba, la audiencia abrió pasadas las 11.30 con un planteo del abogado de Maduro, Barry Pollack, quien defendió el derecho del exmandatario y de Cilia Flores a elegir y pagar su defensa, en medio de las restricciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) que les impiden usar fondos del Estado venezolano para cubrir los honorarios legales.
Pollack sostuvo que, si Maduro recibía defensores públicos, investigar y preparar su caso agotaría recursos legales destinados a personas que no pueden pagar sus propios abogados, y que eso no tenía sentido en “un caso en el que hay alguien distinto del contribuyente estadounidense listo, dispuesto y capaz de financiar esa defensa”
Según los abogados, esta decisión -basada en las sanciones económicas vigentes desde 2019- vulnera el derecho constitucional a elegir representación legal, protegido por la Sexta Enmienda.
A su turno, el fiscal Kyle Wirshba, argumentó en contra de permitir que Maduro use fondos del gobierno venezolano. “Este es un caso único que no ha llegado antes ante el poder judicial”, indicó, al plantearlo como un asunto de la capacidad del gobierno de Estados Unidos para usar sanciones con el fin de promover intereses de seguridad nacional y de política exterior.
Poco después del mediodía, el juez a cargo dijo que no desestimará los cargos de narcotráfico contra Maduro.
Actualmente, pesan contra Maduro cargos de conspiración por “narcoterrorismo”, para importación de cocaína, posesión de ametralladoras, artefactos destructivos y para la tenencia de dichas armas.
El argumento central de su defensa apuntó a supuestas fallas procesales durante la instrucción, con foco en la negativa de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) a autorizar el pago de honorarios con fondos del Estado venezolano.
Pese a ello, el juez Alvin Hellerstein culminó la audiencia anticipando que rechazaría la petición de la defensa de que el caso sea desestimado, por lo que avanza la causa contra el expresidente.
A diferencia de la citación anterior, Maduro y Flores siguieron toda la audiencia en silencio, la pareja se sentó en la mesa de la defensa entre sus abogados, con uniformes de cárcel y audífonos para escuchar la traducción.
Ambos están acusados, además, de ordenar secuestros, golpizas y asesinatos de quienes les debían dinero del narcotráfico o socavaban su operación de tráfico. Eso incluyó el asesinato de un capo de la droga en Caracas, según la imputación. Si son declarados culpables, enfrentarán cadena perpetua.
Bajo este contexto, uno de los primeros en hablar fue el hijo del depuesto presidente venezolano, Nicolás Maduro Guerra, conocido popularmente como “Nicolasito”, quien aseguró que confía en el sistema legal de Estados Unidos, pese a considerar que el proceso en cuestión reviste “vestigios de ilegitimidad” dado que se originó a partir de la captura del exmandatario el 3 de enero, a la que tildó de “secuestro”.“
Aún así manifestó: “Nosotros aspiramos que el juicio se siga dando en el marco de la legalidad de los Estados Unidos”.
En la previa al encuentro Nicolasito se reunió con centenares de seguidores del presidente depuesto en la plaza Bolívar de Caracas, donde una pantalla gigante transmitió la cobertura del juicio. “Nosotros esperamos que desestimen los cargos, pero es un poco improbable, es improbable”, se había manifestado antes de la audiencia.
Siempre en esa línea, “Nicolasito” pidió que la justicia norteamericana permita la defensa a su padre, por medio de la liberación de fondos del Estado venezolano. “Que se le permita tener la voz”, reclamó.
Previo al inicio de la audiencia, el presidente Donald Trump también se expresó al respecto durante una reunión de Gabinete que encabezó en la Casa Blanca. Allí, anticipó ante la prensa que presentará cargos adicionales contra Maduro.
“Me imagino que habrá otros juicios”, señaló sin brindar mayores detalles. “Ha sido demandado por solo una fracción de las cosas que ha hecho. Otros cargos serán presentados, como probablemente saben”, advirtió Trump.
Minutos antes de las 11 -horario en el que estaba previsto que comience la audiencia- llegó a los tribunales federales de Manhattan Pollack. Desde temprano, se montó en los alrededores del edificio judicial un amplio operativo de seguridad, dada la alta exposición pública del caso.
Según se informó, tanto Maduro como su esposa, fueron trasladados a primera hora de la mañana desde el Centro Metropolitano de Detención en Brooklyn donde permanecen recluídos desde el 3 de enero, al tribunal federal de Manhattan.
Antes de la audiencia, algunos grupos se reunieron frente al juzgado para manifestarse tanto a favor como en contra de Maduro.
La multitud de apoyo era mayor, portaban banderas venezolanas y carteles que decían “Liberen al presidente Maduro” mientras los líderes dirigían las consignas usando un megáfono.
La fila para entrar al juzgado comenzó el miércoles por la tarde, y algunos medios pagaron cientos de dólares a la gente para que les apartaran espacios para los periodistas que llegarían el jueves temprano, cuando se abriera el juzgado.
El gobierno de Venezuela intenta cubrir los gastos, pero debido a las sanciones estadounidenses, el abogado de Maduro, Barry Pollack, debe obtener antes una licencia de la administración que permita realizar la transacción.
La defensa de Maduro y Flores insisten que no pueden costear por sí mismos los gastos de su representación.
El abogado de Maduro, Barry Pollack, quien representó al fundador de WikiLeaks, Julian Assange, ha declarado que se retirará del caso si Hellerstein no desestima los cargos y el Gobierno venezolano no puede pagar sus honorarios.
Se desconoce cuánto le cobra Pollack a Maduro por sus servicios, y el abogado optó por no responder a la solicitud de comentarios.
Por su parte, los fiscales argumentan que, dado que Estados Unidos no reconoce a Maduro como presidente legítimo de Venezuela desde 2019, ni él ni Flores deberían esperar que el Gobierno norteamericano permita que Venezuela pague sus honorarios legales.
Y afirman que a Maduro y Flores se les pueden asignar defensores públicos si no pueden costearse sus propios abogados.
El proceso aparece como un punto de inflexión en las relaciones diplomáticas entre Washington y Caracas, recientemente restablecidas, en una señal de deshielo luego de siete años de ruptura.
Desde que asumió como mandataria interina, Delcy Rodríguez impulsó una ley de amnistía para liberar a prisioneros políticos, reformó la ley de hidrocarburos, en línea con las exigencias de Estados Unidos para acceder a la vasta riqueza de gas y petróleo venezolanos, y avanzó con una purga de los aliados de Maduro.
Entre las figuras de mayor peso que fueron apartadas recientemente aparece el exministro de Defensa, Vladimir Padrino López, histórico aliado de Maduro. El gobierno interino ya suma unos 15 cambios en el gabinete ministerial desde enero, entre los que se destaca además la destitución de Álex Saab como ministro de Industrias, acusado de ser testaferro del presidente depuesto.
Este miércoles, Rodríguez sumó otro cambio al desplazar de sus funcionars al embajador venezolano ante la Organización de las Naciones Unidas, Samuel Moncada, quien ocupaba el cargo desde hace casi 10 años.
Moncada había sido designado en su momento por Maduro, y se desempeñó como representante permanente del país ante la ONU desde 2017.
El giro de Rodríguez derivó en una buena sintonía con Donald Trump con quien suele intercambiar elogios y saludos. El presidente republicano afirmó que ella está haciendo “un gran trabajo”, y la mandataria venezolana reconoció la “amable disposición” de su homólogo norteamericanos “para trabajar conjuntamente”.
En este contexto, Estados Unidos dio un giro en su política exterior hacia el país caribeño y decidió flexibilizar las sanciones sobre el petróleo venezolano para intentar aliviar la presión sobre los precios globales de los combustibles.
El Departamento del Tesoro emitió una autorización que permite a empresas estadounidenses y de otros países comprar y comercializar crudo de Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa), la compañía estatal del país sudamericano.
Agencias AFP, Reuters y AP

