En Jáchal no hubo un brote… hubo algo peor: un brote de opinólogos
En las últimas horas, el combo clásico de miedo + WhatsApp + Facebook volvió a hacer de las suyas. Aparecieron publicaciones alarmistas que hablaban de supuestos casos de meningitis como si el pueblo estuviera en cuarentena medieval, con campanas sonando y vecinos huyendo en carreta. Pero no.
Desde el Ministerio de Salud salieron a poner un poco de ciencia en medio del carnaval de pavadas: no hay confirmación de brote alguno. Es decir, la única epidemia detectada hasta ahora es la de gente que comparte sin leer. Porque claro, hoy cualquiera ve un post con tres signos de exclamación y una foto borrosa… y automáticamente se transforma en epidemiólogo, virólogo y corresponsal de guerra. Lo preocupante no es la meningitis. Lo preocupante es el “like fácil”.
Mientras tanto, las autoridades sanitarias recordaron lo básico: ante síntomas reales, se consulta al médico. No al primo que “sabe de todo”, ni al grupo de mamis alarmadas, ni al influencer que ayer vendía cursos de trading y hoy detecta virus desde el sillón. Porque la meningitis existe, sí. Es una enfermedad seria que requiere atención médica y seguimiento. Pero inventar casos en redes no salva vidas, las complica.
En Jáchal no circuló un brote de meningitis, circuló un brote de irresponsabilidad «facebookeana».

