El ministro de Salud de la provincia, Amílcar Dobladez, habló sobre el paro de 48 horas que anunció el Sindicato Médico y, según contó, en el Gobierno se enteraron de la medida como cualquier vecino: mirando las redes sociales mientras tomaban café.
La huelga apareció primero en internet y no por los canales institucionales, lo que dejó a las autoridades con la misma cara que pone cualquiera cuando se entera por Facebook de un cumpleaños al que no lo invitaron. “Fue una sorpresa el viernes a la mañana cuando vimos la publicación del Sindicato Médico anunciando un paro por 48 horas el 18 y 19, de manera informal”, explicó el ministro, básicamente confirmando que el sindicato avisó del paro antes por Instagram que por la Subsecretaría de Trabajo.
La situación resultó todavía más curiosa porque, mientras el gremio agitaba el paro en redes, el Gobierno tenía una reunión pactada ese mismo día para seguir negociando. Es decir, mientras unos preparaban la mesa de diálogo, otros ya estaban inflando los globos del paro, y pintando las pancartas. Dobladez recordó además que, en los últimos años, los salarios del sector salud le vienen ganando a la inflación, algo que en la Argentina suele ser tan raro como encontrar un billete de cien australes en el bolsillo de un pantalón viejo.
Según detalló, en 2024 el personal sanitario tuvo un aumento del 123% frente a una inflación del 113%, y en 2025 los incrementos llegaron al 44% con una inflación cercana al 31%. Dobladez dice que los números no parecen exactamente los de un sueldo congelado en el freezer sindical. Además, explicó que los médicos cuentan con varios adicionales salariales, entre ellos uno por condición profesional que ya ronda el 30%, más otros ítems por especialidad. De todos modos, reconoció que existen temas pendientes dentro del sistema sanitario, como la situación de trabajadores contratados y la necesidad de ampliar cargos, cuestiones que —según remarcó— se resuelven negociando en una mesa y no declarando paros como si fueran ofertas del supermercado.
El funcionario también advirtió que una medida de fuerza en salud no es un juego: hay pacientes con cirugías programadas, estudios y turnos, que quedan atrapados en medio de la pulseada. “Generar angustia en la población con un paro de salud no es gratuito”, señaló. Dobladez insiste en que mientras el sindicato hace ruido, los que terminan pagando la cuenta son los pacientes, que no tienen sindicato que les defienda el turno médico.

