TEHERÁN.– Tras la caída del ayatollah Alí Khamenei el sábado, las fuerzas de Israel y Estados Unidos no frenaron la ofensiva y este domingo descargaron una lluvia de fuego sobre objetivos que el ejército israelí define como “el corazón de Teherán”.
La capital iraní es ahora una ciudad de calles desiertas donde solo se escucha el silbido del fuego aéreo y el estruendo de las defensas antiaéreas que intentan, sin éxito, frenar misiles.
El golpe más demoledor del día ocurrió durante una reunión del consejo de defensa nacional. Un ataque de precisión liquidó a la plana mayor del régimen que intentaba reorganizar el mando tras la muerte de Khamenei.
En este bombardeo murieron el jefe del Estado Mayor del ejército, el general Abdol Rahim Mousavi, y el ministro de Defensa, general Aziz Nasirzadeh. Junto a ellos cayó el mayor general Mohammad Pakpour, máximo comandante de la Guardia Revolucionaria, y Ali Shamkhani, un asesor clave en el aparato de seguridad. Trump confirmó que “48 líderes iraníes desaparecieron de un solo golpe”.
En la capital, los proyectiles impactaron con una exactitud quirúrgica. Las explosiones sacudieron la sede central de la policía y los estudios de la televisión estatal iraní.
También hubo registros de ataques contra el Tribunal Revolucionario y un edificio del Ministerio de Defensa. Las imágenes satelitales confirman daños severos en la Casa del Liderazgo —la oficina de Khamenei— y en el barrio de Narmak, donde reside el ex presidente Mahmoud Ahmadinejad. Incluso el hospital Gandhi sufrió el impacto de las detonaciones.
La peor parte para la población civil se vivió en la ciudad de Minab. Una escuela de niñas recibió el impacto de tres misiles que transformaron el edificio en un cementerio de escombros. Los reportes sobre las víctimas varían según la fuente: la agencia estatal IRNA habla de 165 muertas, mientras que otras fuentes locales mencionan al menos 115 fallecidas y decenas de heridas de gravedad, pero no es posible corroborarlo de manera independiente. En Irán está fuertemente limitado el acceso a la información y las agencias están controladas por el estado.
En la región de Lamerd, el gobernador Ali Alizadeh denunció un panorama de desolación. Los bombardeos alcanzaron un polideportivo, dos zonas residenciales y un salón cercano a otra escuela, lo que dejó un saldo de al menos 15 muertos adicionales.
Mientras tanto, en la pequeña ciudad de Kamyaran, una base de la Guardia Revolucionaria quedó reducida a cenizas tras un ataque captado en videos que ya circulan por todo el mundo.
Sha Dati – XinHua
El ejército israelí aseguró que las incursiones del sábado abrieron un “camino libre” hacia Teherán tras destruir los sistemas de defensa aérea en el centro y oeste de Irán.
Esto permitió que el domingo los ataques se extendieran a sitios militares estratégicos en Kermanshah, Qom, Isfahan y Karaj. En la ciudad de Tabriz, al noroeste, la aviación israelí logró destruir dos aviones de combate en sus propios hangares antes de que pudieran despegar.
La frontera con Irak también es un escenario de combate. Medios estatales iraníes confirmaron la muerte de 43 agentes de seguridad, en su mayoría miembros de la guardia fronteriza, tras operativos aéreos en esa zona.
Por otro lado, bombarderos furtivos B-2 de Estados Unidos atacaron depósitos de misiles balísticos y fábricas de drones en ubicaciones que el Pentágono mantiene bajo reserva.
Donald Trump anunció el hundimiento de nueve buques de guerra iraníes.
Un buque de gran porte se hundió en un puerto del Golfo de Omán y las instalaciones navales de Kenarak sufrieron daños críticos. Como respuesta, la Guardia Revolucionaria declaró el cierre “de facto” del estratégico Estrecho de Ormuz, una vía por la cual pasa el 20% del petróleo mundial.
La república islámica lanzó una contraofensiva con misiles y drones hacia Israel y bases norteamericanas en la región.
En Beit Shemesh, un proyectil mató a nueve personas. En los países del Golfo, la situación es dramática: hubo explosiones en Dubái, Doha, Riad y Manama.
En los Emiratos Árabes Unidos sufrieron daños la torre Burj Al Arab y el aeropuerto internacional de Dubái, que permanece cerrado tras la cancelación de miles de vuelos.
En Pakistán, la bronca por la muerte de Khamenei derivó en el asalto al consulado de Estados Unidos en Karachi, donde los choques con la policía terminaron con nueve muertos.
Mientras un triunvirato asume el mando provisorio en Irán, el mundo contiene la respiración ante una escalada que parece no tener techo.
Agencias AP, AFP y diario The New York Times

