Un fuerte estallido sacudió este domingo la capital de Irán en medio de una nueva escalada militar con Israel, que anunció que continuará atacando de forma sostenida a objetivos políticos y militares iraníes. Al mismo tiempo, Teherán respondió con una nueva ola de misiles contra territorio israelí y países del Golfo que albergan fuerzas estadounidenses.
La explosión en Teherán se produjo cerca de edificios clave del Estado, incluyendo instalaciones policiales, el tribunal revolucionario y dependencias del Ministerio de Defensa, generando una enorme columna de humo visible en distintos puntos de la ciudad.
En paralelo, ataques iraníes dejaron al menos nueve muertos en el centro de Israel, mientras se registraron fuertes detonaciones por impactos y sistemas de defensa interceptando proyectiles.
La tensión se disparó tras la muerte del líder supremo iraní en un operativo conjunto de Estados Unidos e Israel, hecho que marca el inicio de una fase más peligrosa del conflicto y aumenta el riesgo de una guerra prolongada en Medio Oriente.
Además, Irán lanzó ataques con misiles y drones contra objetivos israelíes y posiciones vinculadas a fuerzas estadounidenses en la región. La escalada también afectó la seguridad aérea y elevó la preocupación global por el posible impacto en el mercado petrolero, especialmente si se ve comprometido el tránsito por el estratégico estrecho de Ormuz.
Mientras tanto, las autoridades iraníes formaron un consejo provisional para gobernar el país hasta que se designe un nuevo líder supremo, en un contexto de alta incertidumbre política y regional.

