CHICAGO.- Este martes murió a los 84 años el reverendo Jesse L. Jackson, protegido de Martin Luther King Jr. y quien fue candidato presidencial en dos ocasiones. Cabeza del Movimiento por los Derechos Civiles en Estados Unidos durante décadas tras el asesinato del activista, falleció rodeado de su familia, según un comunicado publicado en internet.
Como joven organizador en Chicago, Jackson fue convocado a reunirse con King en el Motel Lorraine, en Memphis, poco antes de que mataran a King, y después se posicionó públicamente como su sucesor.
Jackson encabezó toda su vida distintas cruzadas en Estados Unidos y en el extranjero, defendiendo a los pobres y a los desfavorecidos en temas que iban desde el derecho al voto y las oportunidades laborales hasta la educación y la atención médica. En un discurso que declaraba a menudo decía “soy alguien”: “Puede que sea pobre, pero soy alguien; puede que sea joven, pero soy alguien; puede que reciba asistencia social, pero soy alguien”.
A pesar de los serios problemas de salud en sus últimos años, incluida una rara afección cerebral que afectó su capacidad para moverse y hablar y un diagnóstico de Parkinson que anunció en 2017, Jackson protestó contra la injusticia racial hasta la era de Black Lives Matter. En 2024, apareció en la Convención Nacional Demócrata en Chicago y en una reunión del Concejo Municipal para mostrar apoyo a una resolución que respaldaba un alto el fuego en la guerra entre Israel y el grupo terrorista Hamas.
En los últimos meses, en los que recibía cuidados las 24 horas, perdió la capacidad de hablar y se comunicaba con familiares y visitantes al tomarles las manos y apretarlas. “Nuestro padre fue un líder servicial, no sólo para nuestra familia sino para los oprimidos, los que no tienen voz y los ignorados de todo el mundo”, dijeron sus hijos al comunicar su fallecimiento.
“Me emociono mucho al saber que estos discursos ahora pertenecen a la historia”, le dijo su hijo, Jesse Jackson Jr., a la agencia AP en octubre de 2025.
Jackson también tuvo su cuota de críticos, tanto dentro como fuera de la comunidad negra. Algunos lo consideraban un “exhibicionista”, demasiado ansioso por buscar los reflectores. Al mirar atrás sobre su vida y legado, Jackson comentó en 2011 que se sentía “bendecido por poder continuar el servicio de otros líderes que lo precedieron” y sentar una base para los que vendrían.
“Parte del trabajo de nuestra vida fue derribar muros y construir puentes, y en medio siglo de trabajo, básicamente hemos derribado muros”, dijo Jackson. “A veces, cuando derribas muros, quedas marcado por los escombros que caen, pero tu misión es abrir huecos para que otros detrás de ti puedan pasar corriendo”, consideró.
En su momento, su encuentro en 2005 con el entonces presidente venezolano Hugo Chávez, y luego su presencia en su funeral en 2013, también le valieron fuertes críticas.
Jackson estuvo presente en algunos de los mayores episodios en la historia por la igualdad en Estados Unidos. Estuvo en Memphis con Luther King en 1968 cuando fue asesinado; participó de los festejos por el triunfo de Barack Obama en 2008; y también estuvo al lado de la familia de George Floyd en 2021, después del veredicto histórico que declaró culpable al policía blanco Derek Chauvin por la muerte del afroestadounidense.
“Mis electores son los desesperados, los condenados, los desheredados, los ignorados, los despreciados”, había enunciado el pastor en la convención demócrata de 1984. También se distinguió en las negociaciones para liberar a rehenes y prisioneros estadounidenses en Siria, Irak y Serbia.
En sus inicios trabajó bajo la guía de Luther King para la Conferencia Cristina de Liderazgo del Sur (SCLC, por sus siglas en inglés), una organización de lucha por los derechos civiles de los afroestadounidenses basada en el espíritu cristiano de la no violencia. Más tarde conformó la PUSH (Gente Unida para Salvar la Humanidad), en 1971, y la Coalición Nacional Arcoíris, en los años ochenta, las cuales uniría en 1996.
En 1984, fue el primer candidato afroestadounidense en quedar tercero en las primarias demócratas. Cuatro años más tarde ocupó el segundo lugar detrás del futuro candidato Michael Dukakis, quien finalmente no tuvo éxito.
Agencias AP y AFP

