En la Casa Rosada ya no discuten si habrá demandas por la reforma laboral: discuten cuántas y qué tan rápido llegarán a la Corte Suprema de Justicia de la Nación. La estrategia judicial está en manos de un tridente de funcionarios cercanos al poder político que se preparan para una catarata de amparos sindicales y reclamos del propio fuero laboral.
Los gremios apuntan sobre todo contra la baja de indemnizaciones, los cambios en convenios colectivos y el traslado de la justicia laboral a la órbita porteña, medidas que el Gobierno impulsa con entusiasmo… y que en tribunales prometen una guerra larga.
En síntesis: la reforma todavía ni terminó de votarse, pero ya tiene listo el expediente judicial. En la Argentina, primero sale la ley… y enseguida el amparo.

