En la «era Milei», Argentina decidió que el puesto 99 era demasiado aburrido y se mudó al puesto 104 (de 182 países). Sacamos un glorioso 36 sobre 100. Para que te des una idea: si esto fuera un examen, estaríamos llamando a nuestros padres para que nos firmen la libreta antes de que nos manden a marzo de por vida.
¡Nadie se lo esperaba! Argentina, país que aspira a ser EE.UU. termina en la liga de los «países con problemitas de conducta», pego un resbalón en LA Percepción de Corrupción 2025
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Ahora compartimos pupitre con Belice y Ucrania. Lo de Ucrania se entiende (están en guerra, tienen excusa), pero lo nuestro es talento puro. Estamos por debajo del promedio regional y nos miran desde arriba países como Zambia, Lesoto y Gambia. ¡Gambia, my brothers sanjuaninos! Mientras nosotros discutimos si el ajuste es «motosierra» o «licuadora», en Gambia parece que están anotando las facturas con un poco más de prolijidad. Diplomáticos y académicos (esa gente que usa corbata incluso para dormir, y tiene sexo con camiseta malla puesta y las medias subidas) están con los pelos de punta. Dicen que hay una «ausencia total de interés» por parte del Gobierno en políticas anticorrupción. Mencionan casos con nombres de constelaciones o siglas raras como $LIBRA y las irregularidades en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS). El resumen de los expertos es básicamente: «Muchachos, la casta no solo no tenía miedo, sino que parece que nosotros le teníamos envidia».Lo más tragicómico es que los expertos hablan de una «involución institucional» que les recuerda a la época kirchnerista (Igualar a los Kirchner es sabido que es imposible). O sea, cambiamos el decorado, la música y el peluquín del protagonista, pero el guion sigue siendo el mismo drama de suspenso donde siempre faltan las monedas. Si la transparencia fuera un deporte, Argentina no clasificaría ni para el torneo de barrio, y de la corrupción en las provincias, Capusotto se descargaría el tambor del revolver en las pelotas. Pero, al menos estamos en el ranking, ¿no? Peor es que ni nos miren, y vamos en esa dirección.
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