La naturaleza de esa acción militar no quedó clara de inmediato, aunque la administración Trump lleva tiempo afirmando que tiene la intención de atacar a los carteles de la droga que operan en México y otros países.
La DEA y otras agencias de seguridad estadounidenses han utilizado las instalaciones del Aeródromo Militar Biggs durante años para monitorear las operaciones de los carteles con base en México, afirman funcionarios y exfuncionarios estadounidenses.
Si bien en los últimos años se ha sabido que los carteles operan drones, y a los funcionarios estadounidenses les preocupa que puedan ser utilizados para invadir el espacio aéreo estadounidense, la inteligencia indica que los carteles se muestran reticentes a cruzar la frontera con drones por temor a una respuesta contundente de Estados Unidos, según declaró un exfuncionario estadounidense a CNN.
El cierre del espacio aéreo en El Paso
El martes por la noche, la FAA había emitido una restricción temporal para detener durante 10 días todos los vuelos hacia y desde El Paso, Texas, y en una zona del sur de Nuevo México.
Según el sitio web de la FAA, la pausa sobre El Paso y Santa Teresa, Nuevo México, se debía a “razones especiales de seguridad”.
El aviso decía que los pilotos que violaran la restricción podrían ser interceptados, detenidos e interrogados por las fuerzas del orden.
También advertía que se iban a poder tomar medidas adicionales para los pilotos que no cumplieran con las restricciones, incluida la suspensión de las certificaciones de vuelo, cargos penales y que el Gobierno de Estados Unidos podía “usar fuerza letal” si una aeronave representaba una “amenaza inminente a la seguridad”.
El Aeropuerto Internacional de El Paso, que emitió el aviso el martes por la noche, había informado que todos los vuelos comerciales, de carga y de aviación general permanecerían suspendidos hasta el 20 de febrero.

