El presidente Javier Milei presentó en el Congreso un proyecto de reforma laboral que busca modernizar las normas del trabajo en la Argentina y poner fin, desde su perspectiva oficialista, a lo que considera rigideces del sistema vigente desde hace décadas.
La iniciativa, debatida esta semana en el Senado tras obtener dictamen, apunta a flexibilizar el mercado laboral, reducir los costos para empleadores e intentar promover la creación de empleo formal, aunque sus puntos más controvertidos han generado rechazo en buena parte de la oposición y de los sindicatos.
Principales ejes de la propuesta
Periodo de prueba ampliado: El proyecto mantiene el período de prueba para nuevos contratos, pero contempla posibilidades de extenderlo, especialmente en empresas más pequeñas.
Fondo de cese laboral: En lugar de indemnizaciones tradicionales por despido, se propone un fondo de asistencia laboral al que las empresas contribuyan, con reglas específicas para su conformación.
Flexibilidad en vacaciones y jornada: El esquema permitiría fraccionar el período de vacaciones en partes acordadas entre trabajador y empleador, y contempla mecanismos como un “banco de horas” para administrar jornada laboral y horas extra.
Relación laboral digital y nuevas figuras: El texto crea figuras como la del “trabajador independiente con colaboradores”, que puede tener implicancias para trabajadores en plataformas digitales.
Sindicalismo y negociación colectiva: El proyecto tiende a mayor prevalencia de acuerdos por empresa sobre convenios generales y modifica la administración de aportes sindicales, pasos que son vistos como un golpe a la financiación tradicional de los gremios.
Defensa del Gobierno
Desde la Casa Rosada, Milei y sus principales voceros sostienen que la reforma no “quita derechos”, sino que buscan generar empleo formal, corregir rigideces y ofrecer mayor libertad para pactar condiciones laborales. El presidente ha remarcado que se trata de una “modernización” que favorecería tanto a trabajadores como a empresas.
Críticas y rechazo sindical
Enfrente, sindicatos y sectores opositores consideran que la iniciativa facilita los despidos y erosiona derechos laborales históricamente garantizados. La CGT y otras organizaciones gremiales han anunciado medidas de protesta y presión para evitar cambios que, según ellos, beneficiarían sobre todo a grandes empresas.
La discusión en el Congreso continúa abierta, y la tramitación del proyecto en el Parlamento será clave para definir si estas propuestas se concretan en ley y con qué modificaciones finales.

