El mismísimo Marcelo Orrego viajó a Buenos Aires con la ilusión de que, por fin, alguien en el Gobierno Nacional se hubiese acordado de que las rutas no son autopistas fantasma. Y, oh sorpresa: después de años de ver baches dignos de un rally, el Gobierno le firmó convenios para “mejorar la seguridad vial” en las rutas de San Juan. ¡Hurra!… o algo así.
Según el parte oficial, se van a hacer rotondas por todos lados —en rutas hechas percha— e iluminar algunas esquinas para que no parezca el set de The Walking Dead cuando oscurece.
Claro, como el Gobierno Nacional jamás puso un peso serio en mantenimiento y siempre dejó todo para último momento, ahora la provincia termina haciendo el trabajo que ustedes deberían haber hecho. Sí, ustedes, Nación, los mismos que prometían rutas nivel Europa y terminaron con caminos que parecen guantes viejos después de un asado.
El convenio se firmó con bombos y platillos, pero la plata no viene de ese Gobierno que se olvidó de pagar por nada (ni siquiera por parches que duren más de un finde) sino de un fideicomiso minero. O sea: más recursos propios en lugar de ayuda real. Y no nos hagamos ilusiones, porque el mantenimiento garantizado por el Gobierno Nacional parece ser tan real como la sinceridad del Chiqui Tapia en la causa AFA.
En resumen, Orrego sale en la foto mientras que el Gobierno Nacional firma convenios que parecen más pósters que soluciones palpables. Porque claro: cuando llega la hora de hacer algo concreto, la responsabilidad siempre termina del lado de San Juan.

