En el medio quedó Morena Beltrán, usada como disparador de una pelea donde hubo machismo, egos inflados y una grieta generacional que ya no se disimula.Empezó por Morena Beltrán y terminaron volando carpetas
Todo empezó con los comentarios de Horacio Pagani sobre Morena Beltrán, periodista de ESPN y una de las voces jóvenes más respetadas del análisis futbolístico. En una emisión reciente de Bendita, tras el debut de Morena Beltrán como comentarista, Horacio dijo que las mujeres no deberían comentar fútbol, que hace 200 años juegan los hombres y que no deberían «romperles los huevos» con sus opiniones.
El comentario machista de Horacio Pagani tras el debut de Morena Beltrán como comentarista: «El fútbol es masculino, que no se metan las mujeres, déjennos jugar a los tipos, ustedes no llegan al travesaño». [https://t.co/07J8dXGZJQ]pic.twitter.com/07J8dXGZJQ— MDZ Online (@mdzol) [https://twitter.com/mdzol/status/2016212315247378915?ref_src=twsrc%5Etfw]January 27, 2026
El repudio fue inmediato en redes sociales y en portales, y Pagani terminó pidiendo disculpas públicas, aunque sin retractarse del fondo de su postura, algo que muchos le marcaron como una salida a medias.
Diego Leuco retomó el tema en su programa radial y fue directo contra el histórico periodista: «Yo creo que el problema está en haber puesto a Pagani en un lugar de idolatría.» Después sumó una crítica más personal, apoyándose en historias que, según él, le contó su padre Alfredo Leuco sobre la etapa de Pagani como jefe en Clarín: «Se autodaba los mejores viajes, se autodaba los mejores premios.»

Diego Leuco criticó el machismo de Horacio Pagani y lo acusó de vivir idolatrado. Pagani le respondió defendiendo su carrera y atacando el apellido Leuco.
Leuco lo pintó como un tipo polémico de siempre, acostumbrado a jugar al límite, y remató diciendo que esta vez «le fue larga». Hasta ahí, un editorial fuerte pero dentro de lo esperable en la radio argentina.
El problema es que Pagani lo estaba escuchando y decidió responderle. Con la bronca atravesada en la voz, Pagani arrancó marcando territorio: «Este año cumplo 60 años como periodista. Mi viejo era panadero. No necesité un viejo que me ayudara a laburar.»
Después negó haber dicho lo que Leuco le atribuía sobre Morena Beltrán y fue directo contra el conductor: «Yo a vos no te consumo, no me gustás en general.» Pero lo más pesado vino cuando sacó archivos: «A lo mejor tu papá se olvidó de contarte que cuando fue el Mundial 78 en Córdoba, él me corría por todos lados para ver si yo lo podía hacer trabajar en Clarín.»
Y cerró con la frase que se volvió viral en cuestión de minutos: «Si querés podemos arreglar esta cuestión como quieras y donde quieras… NO AGREDAS, ¡NO TE HAGAS EL CANCHERO!»
«Horacio»:
Por el cruce de Horacio Pagani con Diego Leuco [https://t.co/5X9FMb57o0]pic.twitter.com/5X9FMb57o0— ¿Por qué es tendencia? (@porquetendencia) [https://twitter.com/porquetendencia/status/2017215557599207443?ref_src=twsrc%5Etfw]January 30, 2026
El clip, de poco más de dos minutos, superó rápidamente las 114 mil reproducciones, con más de 1.600 likes y cientos de respuestas en X, donde una parte grande del público salió a bancar a Pagani y a pegarle a Leuco por «hijo de papá» y por hacerse el moralista desde un lugar cómodo.Lo que realmente se decían Diego Leuco y Horacio Pagani
Más allá del show, lo interesante es lo que queda flotando. Pagani representa a la vieja escuela del periodismo deportivo: frontal, sin corrección política, convencido de que la trayectoria habilita todo y de que decir lo que uno piensa, aunque suene brutal, es parte del oficio. Leuco encarna a una generación más joven, más atenta a las agendas de género y al clima social, pero también marcada por el peso del apellido y por haber llegado rápido a lugares de visibilidad.
Pagani volvió a mostrar ese costado prepotente que muchos le conocen desde TyC Sports y Clarín, ese «arreglamos donde quieras» que huele a redacción noventosa y a códigos de otra época. Pero Leuco tampoco quedó bien parado: al personalizar el ataque y meter historias laborales del padre, terminó abriendo la puerta a que le recuerden cómo arrancó su carrera y desde dónde habla.

El cruce expuso una pelea generacional: el de la vieja escuela sin filtros contra el periodismo joven con agenda social. Pagani mostró prepotencia, Leuco privilegio.
Lo más irónico es que ambos terminaron confirmando lo que el otro acusa. Pagani dejó claro que todavía le cuesta entender que el mundo cambió y que decir que las mujeres no deberían meterse en el fútbol ya no pasa como provocación simpática: hoy es machismo directo. Y Leuco, al pararse como fiscal moral, quedó expuesto a una crítica que en redes se repitió mucho: es fácil señalar desde un lugar de privilegio.
En el medio quedó Morena Beltrán, usada como disparador de una pelea de egos entre dos periodistas varones, de generaciones distintas, pero igual de convencidos de tener razón.
Este cruce no fue solo un momento caliente de radio. Fue una postal bastante honesta del periodismo argentino actual: machismo que no termina de irse, apellidos que pesan, egos enormes y una grieta generacional que ya no se tapa con discursos prolijos.
Y mientras tanto, el debate real —el lugar de las mujeres en el fútbol y en los medios— volvió a quedar tapado por el ruido. Como casi siempre.
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