La Cámara de Comercio de San Juan encendió todas las luces de alerta sobre el estado del sector mercantil al comenzar 2026. El diagnóstico es claro y poco alentador: tras un 2025 atravesado por una caída estructural del consumo, el comercio sanjuanino sobrevive con rentabilidad negativa, costos desbordados y un cambio brutal en los hábitos de compra que deja a la modalidad tradicional caminando por la cornisa.
El informe desnuda una paradoja inquietante. Aunque diciembre mostró un repunte del 5% interanual y del 10% respecto a noviembre, la rentabilidad real del comerciante cayó un 3%. ¿La razón? Para no espantar a los pocos clientes que aún pisan los locales, los comerciantes absorbieron costos financieros y operativos que terminaron licuando cualquier mejora en las ventas. Se vendió un poco más, pero se ganó menos.
El balance anual confirma el cuadro sombrío: 2025 cerró con una baja promedio de ventas de entre el 5% y el 8%. Indumentaria, calzado, muebles, decoración y alimentos encabezaron la lista de rubros golpeados, consolidando lo que la Cámara define como “consumo defensivo”: el ciudadano compra lo justo, lo imprescindible, y mira todo lo demás como un lujo innecesario.
A este escenario se le suma una verdadera explosión de costos. Los servicios y alquileres se convirtieron en una mochila imposible de cargar. La electricidad subió un 44%, el gas un 53% y los combustibles más del 40%. Los alquileres comerciales, por su parte, treparon hasta un 80% anual, asfixiando una estructura de costos fijos que ya no cierra por ningún lado.
Mientras tanto, el consumo migra. Y lo hace rápido. El comercio electrónico ya representa el 18% de las ventas minoristas totales, con un dato que termina de desnivelar la cancha: las compras internacionales bajo el sistema “puerta a puerta” crecieron un 452%. Una competencia feroz y desigual que deja al comercio de cercanía sanjuanino peleando con armas de madera frente a gigantes globales.
El informe también expone la dependencia extrema del financiamiento. La mitad de las operaciones se realizan con tarjeta de crédito y otro 30% a través de billeteras virtuales y transferencias. El efectivo, ese viejo termómetro de la liquidez, quedó reducido a apenas el 20% de las transacciones. El mensaje es claro: se compra fiado para sobrevivir.
De cara a 2026, la Cámara advierte que enero volvió a mostrar una caída en las ventas y apuesta a un “megaoutlet” en febrero para mover stock acumulado. Al mismo tiempo, empuja a los comerciantes a acelerar la digitalización y a refugiarse en plataformas locales como “Compre Sanjuanino”, en un intento por no desaparecer en el océano de las grandes plataformas nacionales e internacionales.
El comercio sanjuanino sigue abierto. Pero lo hace con la persiana a medio subir, la calculadora en la mano y la paciencia al límite.

