El mandamás de ATSA apareció en escena convencido de que no estaba discutiendo por un estacionamiento, sino defendiendo la patria, la bandera y el predio sagrado. En el video se lo ve en modo Hulk sindical, gritando, señalando y finalmente recurriendo al arma más temida del folclore argentino: la piedra. Según su versión, no fue violencia, fue “poner límites”, y la familia no era una familia sino una “usurpación con DNI”. Él no perdió los estribos, los estribos se le abalanzaron solos. Después, ya más tranquilo (o al menos sin piedras a mano), explicó que todo fue por justicia, honor y coso… mientras Internet decidía que el verdadero delito no fue el vidrio roto, sino haber quedado como protagonista de la nueva serie viral: Camping, Gritos y Pedradas.
Todo empezó como una tranquila tarde de camping y terminó como Rápidos y Furiosos: Edición Gremial
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