BRUSELAS.– Dinamarca y Groenlandia propusieron la creación de una misión de vigilancia de la OTAN en la isla, informó este lunes el ministro de Defensa danés, Troels Lund Poulsen, tras una reunión con el secretario general de la Alianza Atlántica, Mark Rutte. La iniciativa busca reforzar la presencia de la organización en una región considerada estratégica en el Ártico, en un contexto de crecientes tensiones geopolíticas.
“Lo propusimos, el secretario general tomó nota y confío en que ahora podamos avanzar hacia un marco que defina cómo podría implementarse”, declaró Poulsen ante la prensa, en presencia de Vivian Motzfeldt, ministra de Relaciones Exteriores de Groenlandia. La isla es un territorio autónomo que forma parte del Reino de Dinamarca, aunque los asuntos de defensa y política exterior dependen de Copenhague.
Las declaraciones del ministro se producen en un momento de escalada diplomática, marcado por la creciente presión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que en las últimas semanas ha intensificado sus gestos para cuestionar la soberanía danesa sobre Groenlandia. La isla, rica en recursos naturales y con una ubicación clave en el Ártico, se ha convertido en un punto sensible del tablero estratégico global.
Este lunes, Trump volvió a elevar el tono. Consultado por NBC News sobre si estaría dispuesto a recurrir al uso de la fuerza para tomar el control de Groenlandia, el mandatario norteamericano evitó dar una respuesta clara y se limitó a decir: “Sin comentarios”. La ambigüedad de la declaración generó inquietud tanto en Copenhague como en otras capitales europeas.
Las señales de presión encendieron alarmas en la Unión Europea (UE), que comenzó a evaluar una respuesta conjunta ante un eventual intento de Washington de alterar el statu quo en un territorio perteneciente a un aliado de la OTAN. La alta representante de la UE para la Política Exterior, Kaja Kallas, respaldó públicamente la propuesta de Dinamarca y Groenlandia y subrayó que “la seguridad del Ártico es un interés transatlántico compartido, que puede y debe debatirse con nuestros aliados estadounidenses”. Al mismo tiempo, advirtió que “las amenazas arancelarias no son la solución”.
La tensión se intensificó aún más el sábado, cuando Trump anunció que a partir de febrero impondrá un arancel del 10% a las importaciones procedentes de ocho países europeos —Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia— que se han alineado con Copenhague y con Groenlandia en defensa de su soberanía.
“La soberanía no es negociable. No tenemos interés en buscar la confrontación, pero defenderemos nuestra postura. Europa dispone de diversas herramientas para proteger sus intereses”, advirtió Kallas tras reunirse con representantes de Dinamarca y Groenlandia.
La Casa Blanca, por su parte, no ha descartado explícitamente la posibilidad de tomar el control de la isla por la fuerza. Consultado sobre ese escenario, el ministro de Relaciones Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, afirmó que “no se puede descartar nada hasta que el propio presidente haya decidido descartar algo”. En declaraciones a la prensa tras una reunión en Londres con su homóloga británica, Yvette Cooper, Rasmussen instó a Washington a optar por el diálogo y buscar soluciones negociadas.
En la misma línea, el primer ministro británico, Keir Starmer, intentó desescalar la retórica. “Creo que esto puede resolverse y debe resolverse mediante un diálogo sereno”, afirmó, y agregó que no creía que se fuera a producir una acción militar.
Como reflejo del aumento de la tensión, miles de groenlandeses marcharon durante el fin de semana para rechazar cualquier intento de apoderarse de la isla. El primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, fue tajante en un mensaje publicado en Facebook: “Las amenazas arancelarias no cambiarán nuestra postura. No nos dejaremos presionar”.
Los ocho países europeos señalados por Trump condenaron el domingo la medida arancelaria y advirtieron que este tipo de amenazas “socavan las relaciones transatlánticas y corren el riesgo de desencadenar una peligrosa espiral descendente”. La declaración conjunta marcó un posible punto de inflexión en la postura europea, casi 24 horas después de las advertencias del mandatario estadounidense.
Se trató, además, de la reprimenda más contundente de los aliados europeos a Trump desde su regreso a la Casa Blanca hace casi un año. Hasta ahora, la mayoría de los gobiernos europeos había optado por una estrategia de prudencia diplomática, incluso en temas sensibles como la guerra en Ucrania. La declaración del domingo, junto con el envío de tropas de algunos países europeos a Groenlandia para un ejercicio militar danés, pareció señalar un cambio de tono.
La declaración aclaró, no obstante, que las fuerzas desplegadas en el marco de la operación “Arctic Endurance” (“Resistencia Ártica”) “no representan una amenaza para nadie”, en un intento por subrayar el carácter defensivo y disuasorio de la iniciativa.
Agencias AP, ANSA y Reuters

