La Serena ha dejado de ser el refugio seguro de los turistas para convertirse en un escenario de peligro extremo. El brutal ataque sufrido por una mujer argentina en Avenida Pacífico confirma que la delincuencia ha tomado las calles: un sujeto con ocho detenciones previas caminaba con total impunidad antes de emboscar a una madre frente a sus hijas. No fue un simple robo; fue un intento de secuestro y violación frustrado únicamente por la intervención heroica de los vecinos.
Este episodio deja una advertencia clara: la zona de «Cuatro Esquinas» ya no garantiza protección. Con delincuentes peligrosos merodeando terrenos baldíos y acechando a familias a plena luz de la madrugada, la seguridad en la ciudad está en jaque. Si la comunidad no hubiera actuado a tiempo, hoy estaríamos hablando de una tragedia irreparable en el corazón turístico de Chile.

