Sí, como ese amigo que dice “vuelvo en 5 minutos y aparece recién para la cena de Navidad. Desde que el presidente Javier Milei la mandó a pasear por decreto, el mercado de alquileres cambió… ¡pero no exactamente como te lo contaron en el promo oficial!
Ahora parece que cualquier pared con techo se alquila. ¡Hay tantas propiedades que uno pensaría que hicieron un “Black Friday” de departamentos! Todo ese boom fue inmediato, bajando precios hasta un -“30%” que luego se fue desinflando más rápido que un globo pinchado por un gato hambriento.
Las inmobiliarias ahora ajustan cada 3 o 4 meses según índices mágicos que nadie entiende bien (pero que terminan haciendo que el bolsillo duela). ¡Y eso cuando no pactan directamente el alquiler en criptomonedas dignas de película de ciencia ficción!
¿Que cuánto del sueldo se va en alquilar? Entre un 57% y más si sos fanático de los snacks o del pan. O sea, si tu ingreso fuera una pizza de 8 porciones, ¡te quedarían menos de 3 para vivir después de pagar alquiler! Y hay quienes tuvieron que pedir préstamos hasta para pagar… el alquiler. Sí, lo que leíste.
Atrás quedaron los contratos de 3 años tipo “noviazgo serio para toda la vida”. Ahora son más cortos que el tiempo que tardas en arrepentirte de enviar un WhatsApp a tu ex después de medianoche.
Es como si cada 3 meses te dieran un examen sorpresa en la vida financiera: “¿Cuánto querés pagar esta vez?” Y cada vez la respuesta suele ser “más que antes.”
La ley se fue, la oferta subió de niveles, los alquileres tragaron tu salario, los contratos duran menos que tus ganas de practicar deporte… y los inquilinos están pidiendo plata prestada para pagar la renta. ¡Bienvenidos al emocionante juego del mercado libre de alquileres!
Hace dos años que la Ley de Alquileres se fue de vacaciones… y nunca volvió.
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